Ser inteligente para elegir objetivos

¿Te considerás inteligente para elegir y proponerte cosas? A la mayoría de las personas que conozco, incluida yo, nos cuesta. A veces nos proponemos objetivos demasiado grandes o imprecisos, y no podemos concretarlos. Como empezar a practicar tiro con arco y poner el blanco tan lejos que nos frustramos a los pocos tiros. O bien no decidimos cuándo queremos ver realizado aquello que deseamos. Caemos frecuentemente en el “Algún día me gustaría…” que pospone para un futuro indeterminado nuestros sueños.

¿Hay alguna manera de sortear estas dificultades? objetivos flechaEs lindo soñar sin planificar demasiado, pero cuando quiero concretar de verdad alguna cosa, recuerdo que debo sentarme y hacer un mínimo esfuerzo para ser “SMART”: inteligente. Para que mis propósitos estén lo suficientemente definidos deben ser inteligentes, en inglés SMART: Deben ser “Specific” (Específico), “Measurable” (Medible), “Achievable” (Alcanzable), Relevant (Relevante), Time-Based (Delimitado en el tiempo).

Desmenucemos estas nociones:

  • Específico: se refiere a delimitar con precisión aquello que deseamos. Si queremos cambiar el auto, ¿qué características deberá tener el nuevo? Si estamos buscando un curso artístico: ¿deberá ser cerca de casa? ¿Cuánto estoy dispuesto a pagar?
  • Medible: Parecería difícil, a veces “medir” un objetivo. Pero no lo es, si nos ponemos a pensar un poco. Si nos proponemos bajar de peso: ¿cuántos kilos queremos bajar exactamente? Si nos proponemos correr todas las mañanas ¿cuántos kilómetros serán?
  • Alcanzable: Quizás te parezca que es “cortar las alas” al sueño, pero en realidad este aspecto se refiere a que no querramos correr antes de aprendar a caminar. Solamente vos podés decifir qué es lo alcanzable, pero tené en cuenta que es preferible partir un objetivo grande en varios pequeños, que, por ejemplo, frustrarnos intentando escalar el Aconcagua sin haber subido a la Sierra de la Ventana.
  • Relevante: Este es un aspecto en el cual debemos ser absolutamente sinceros con nosotros mismos: ¿cuánto nos importa este objetivo? Porque si en realidad nos proponemos hacer algo sólo para complacer a otra persona, lo más probable es que aunque lo logremos, no lo disfrutemos. Y preguntarnos qué nos mueve a hacer algo, también nos dice qué grado de importancia tiene.
  • Basado en el tiempo: Quizás es el más olvidado de todos los aspectos. Por ejemplo: ¿Cuándo quiero hacer ese viaje tan soñado? ¿Para cuándo quiero tener pintadas las persianas? ¿Para qué fecha estimo estar rindiendo mi tesis? Poner un límite temporal nos ayuda a visualizar el objetivo con mayor nitidez.

¡Espero que este año puedas concretar tus sueños más anhelados! ¿Te animás?

Palabras clave: objetivos, metas, tiempo

Anuncios

¿Para qué sirve un plan de negocios?

Seguro que alguna vez tuviste una idea que quisiste, o al menos soñaste, convertir en negocio. Quizás poner un negocio, o quizás ofrecer servicios… En general, cuando sos emprendedor y estás empezando, lo primero que te preocupa es el capital inicial, y buscás financiamiento de tus parientes, amigos, o en organismos públicos y/o privados.

Y ahí aparece un primer desafío: escribir un plan de negocios. plan de negociosPorque tanto para convencer a una persona conocida de que invierta en tu proyecto, como para presentar a un ente que financia emprendimientos, necesitás un plan de negocios. Ahora está disponible la versión más “rápida” que es Modelo Canvas, pero es cierto, que todavía se pide en términos formales, los llamados  “planes de negocios” con flujos de fondos, tasa VAN, etc.

Si bien escribir, especialmente, la parte financiera es la parte más densa (y por momentos incomprensible) para una persona alejada del mundo de las finanzas, lo cierto es que un plan es a un negocio, lo que un plano es a la construcción de una casa.

¿Qué queremos decir? Que si bien se puede empezar una casa sin un plano (o al menos un simple dibujo con medidas),  resulta imposible de presupuestar, de compartir con otros, de saber cuánto nos va a salir, y cuanto tiempo va a durar la obra. ¿Se cumple a rajatabla un proyecto de construcción? No, sufre cambios en el camino, pero nos sirve de orientación, de brújula para saber si estamos en camino o no.

Lo mismo sucede con un plan de negocios. El que lo escribe, puede testear cómo vamos y cuánto estamos gastando, entre otros atributos. Un buen plan es aquel que nos orienta y nos permite reflexionar sobre un futuro cercano, como queremos que sea nuestro emprendimiento. Es una visualización..

Ese es el espíritu de un plan. Saber que tenemos un objetivo, que es lo importante (ante las urgencias) y que si bien va a tener cambios podemos evaluar cuales son los relevantes y tomar una decisión al respecto, cuando nos llegue el momento.
¿Tenes alguna idea y queres que sea un plan de negocios? Nosotras te podemos acompañar para hacerlo!

 

Palabras clave: coaching, emprendedores, plan de negocios, start-up

Hay tiempo para todo… ¡Incluso para ser lentos!

Siempre dije que iba a aprender a hacer mermeladas cuando fuera abuela. Como todavía no tengo hijos decidi que podia hacerla igual porque a mí y a muchos nos gusta la mermelada casera. Asociaba esta actividad como una tarea que me iba a llevar tiempo y me di cuenta de que no tenía que “esperar a tener tiempo” y me puse manos a la obra.

Descubrí que hay tiempo para todo, aún para los más escépticos. El tiempo no corre, ni para, sólo es. No tener tiempo o tenerlo es fundamentalmente, una construcción, es la forma en que lo concebimos.

Vivimos una época de vida acelerada de trajines en las cuales, de manera alocada estamos inmersos y dispersos. En esta perspectiva, el tiempo se escurre como arena entre los dedos y no hay reloj que detenga el apuro. Se suma a esto, la multiplicidad de actividades que emprendemos, porque pareciera que hay una exigencia de tener miles de cosas por hacer. Sin embargo, en la última década ha nacido una corriente que hace un “elogio de la lentitud” y que justamente, se ubica en las antípodas de la velocidad.

Esta mirada, la de bajar un cambio (o más), se presenta como un contrapeso, el lado lento de la vida y esto, si bien, puede parecer un movimiento antagónico, en verdad es el movimiento complementario que podemos hacer en nuestra vida diaria.

A lo que podemos apuntar es a llegar al tiempo justo, saber usar la habilidad para hacer las cosas rápidamente para determinadas actividades, y tomarse el tiempo, sin mucha restricción, para otro tipo de quehaceres. Sería bueno saber cuándo usar los dos tiempos, el rápido y el lento para armonizar en una justa medida.

Veamos lo que se refiere a la velocidad. En la actualidad podemos hacer muchas actividades de la vida cotidiana de manera rápida y efectiva gracias al avance de las tecnologías. Sin embargo, nuestra mala organización de las prioridades hace que justamente, cuando lo urgente no es lo importante vivamos apagando incendios y todas estas maravillosas herramientas pierden su funcionalidad o no son aprovechadas al máximo. Entonces, obviamente, ¡no hay tiempo para ser lento! Y pareciera que nuestra lista de tareas diaria se convierte en un castillo de naipes que se nos cae en la cabeza. Juntar actividades parecidas es la clave para hacerlas en forma rápida.

Como contraparte, tenemos la lentitud. Pareciera que la lentitud es como el sinónimo de ser poco productivo, pero ¿es realmente así? ¿Acaso no se representa siempre a los sabios como personas que se toman su tiempo para pensar, que tienen reacciones lentas? Tal vez sería importante que busquemos nuevas asociaciones para nosotros mismos: la lentitud asociada a la calma y la paz interior. Nunca pensaríamos en hacer una reunión familiar o de amigos en media hora… En este ejemplo no hablamos de productividad sino de disfrute. Existen procesos y sensaciones que se dan lentamente: el placer sensual y sensorial; la maceración de un vino, el aprendizaje de un arte.

Sin embargo, no necesariamente lo productivo debe ser rápido y el disfrute, lento.

Volviendo a nuestro inicio, el secreto de una buena mermelada es un fuego muy suave, casi imperceptible. El proceso por el cual la fruta azucarada se convierte en mermelada, no puede apresurarse y requiere de la mano paciente (con la cuchara de madera) que revuelve la olla.

El proceso creativo no se da a las apuradas: se da mucho mejor con tiempos de relajación y de “no hacer nada” durante un rato largo. Se puede ser muy productivo siendo lento, ya que nuestra mente necesita distenderse y hacer asociaciones libres para crear o resolver problemas, sin presiones de tiempo.

Y por otro lado, detenerse en medio de la vorágine de la rutina diaria, darse al menos cinco minutos para mirar una nube o comer una tostada (con mermelada!), también nos hace bien.

Y vos, ¿como vivís el manejo de tus tiempos?