Escuchar es más que oír

Estás con un amigo y en la conversación,  te sorprende con un comentario sobre lo que está pensando que nada tiene que ver con lo que venían hablando y ahí te das cuenta de que hay un intercambio de monólogos. Que lo que estabas diciendo no es que no le interese… Pero es más importante para él decir lo suyo. ¿Cuántas veces nos pasó?

Son muchas habilidades las que se ponen en juego cuando conversamos. Algunas las hemos desarrollado más que otras. En general, somos mejores emisores que receptores, y repetimos el “discurso social” de las buenas costumbres: quejarse de la economía, preguntar sobre la familia, la casa, y no sobre cómo se siente esta persona. A veces, ni habilitamos a que esa persona pueda contarnos si le pasa algo triste, o le sale mal porque el saludo habitual es: “¿Todo bien?”.

escuchar-ret-2En una conversación verdadera, que no es un mero intercambio de comentarios sobre el clima en un ascensor, hay otra predisposición. No sólo oímos, sino que escuchamos, prestamos atención. Y cuando escuchamos al otro, no solo lo hacemos con el oído, sino con todo el cuerpo. Conectamos con la otra persona, desde la mirada, los gestos, el contacto de la mano en un hombro.

Existen muchas maneras de comunicarse, y no todo el tiempo querremos tener una conversación profunda. Darse un tiempo para la conversación, es estar predispuesto/a a poder ponerse en el lugar del otro, en escuchar con apertura, bajando la guardia y buscando el intercambio. Pero es aún más: no asumir que sabemos con exactitud de qué está hablando la otra persona, sino chequear si lo que entendemos se corresponde con lo que quiere decir. Porque la empatía no es “entender” lo que creemos que entendemos, sino escuchar desde el corazón y aunque no compartamos las ideas de la otra persona, abrirse a descubrir qué está sintiendo, qué lo/la hace emocionar… sin juzgar. Escuchar sin juzgar, sin dar una opinión, sino repreguntando y simplemente dejando que se explaye, suele ser muchísimo más nutritivo que cubrir de consejos a nuestro interlocutor.

Por el contrario, si sólo esperamos a que tome aire para decir nuestro bocadillo, ¿qué nos llevaremos de esa conversación al final? Si era una discusión, quizás un “tuve razón”, algo que nos acaricia el ego. Pero el contacto humano verdadero, habrá quedado relegado, y probablemente la relación con esa persona, resentida. Si alguien a quien queremos nos necesita, prestémosle atención.

Te invito a escuchar… A escuchar con todo el cuerpo, sin juzgar, a estar para la otra persona. ¿Verdad que es un tremendo desafío?

Nadaremos

Ayer fui al cine con mi hija a ver una película. Siempre que voy a ver una película infantil, saco alguna reflexión para mí.

En este caso, un personaje muy tierno, una pececita azul que tiene pérdida de memoria de corto plazo y sufre por eso. ¡Pero no se victimiza! No hace de esa condición una excusa, sino que la acepta y elige siempre ir hacia adelante, atravesando las dificultades. “Nadaremos!” es una especie de canción que se repite cuando se encuentra en problemas. Se ve la relación con sus padres, que le inculcan que ella puede hacer lo que se propone.

DoryElla busca alternativas, y por más que los otros personajes se desesperen y tengan miedo de lo que sucede, encuentra por dónde ir, no se da por vencida. A veces, incluso toma decisiones arriesgadas, o hace cosas que los demás ni se les ocurriría… Pone en juego la creatividad sin restricción. Y lo hace casi sin darse cuenta, sirviendo de modelo a sus amigos, que se preguntan “¿qué haría Dory?”

Y se me ocurre pensar que los peces no pueden detenerse a tomar sol en una roca, que siempre están en movimiento… Que fluyen, aunque sea tan sólo con la corriente que los lleva. En eso veo un doble sentido en “nadaremos”: por un lado, nadar, fluir; por otro: “nada-haremos”, que es un wuwei. Cuando no hay por dónde avanzar, “hacer nada” es “hacer algo” también porque se espera el momento adecuado para entrar en acción de nuevo.

En esa fluidez aparecen las oportunidades creativas; soluciones a problemas que nos agobiaban. Con una actitud positiva y confiada en las propias aptitudes, sin negar nuestras limitaciones, sino aceptándolas, como parte de nuestra personalidad actual.

Y vos ¿qué limitaciones tenés? y qué aptitudes? Quizás las descubras conversando con tus amigos.

Generar encuentros II: el equipo organizador

La semana pasada hablábamos aquí de la organización de fiestas, encuentros, jornadas, congresos y reuniones, englobadas en la palabra “eventos”. A raíz de uno de los comentarios en el blog, hoy retomamos el tema para hablar de la importancia del equipo organizador.

Decía Martín Cassati: “Una de las cosas que se aprenden en la organización de eventos, sobre todo cuando arrancan a pulmón y crecen más allá de las espectativas, es la correcta gestión de los tiempos y de las habilidades. (…)”

Liderar un equipo que está compuesto de gente muy diversa, es todo un arte. Existen muchos tipos de líderes, pero por lo general los que mejor funcionan no son los que “convencen” a los demás, sino aquellas personas que logran generar un compromiso genuino de la gente, que involucra los intereses de cada persona integrante del proyecto, de la reunión, del congreso, de la fiesta. Reconocer las habilidades de cada uno de los integrantes, y saber aprovecharlas, en lugar de tratar de “hacer que encajen” es fundamental. ¿Hay alguien muy desorganizado, pero sumamete creativo? Bueno, esa persona no será buena para secretario, sí quizás para resolver problemas o darle “color” a la reunión que estamos planeando. ¿Hay alguien cabeza dura, metódico, lento para entender pero muy confiable? Bueno, pongámoslo a hacer las tareas que requieran de un cuidado especial para los detalles. El o la líder deberá reconocer las habilidades de cada uno/a, y proponerle tareas acorde. Estamos hablando de hacer del liderazgo un servicio, estar atento a los demás.

Pscrum pumas retara esto es primordial dejar los egos de lado, como señalaba también Martín, ya que cada persona será experta en un área, y las demás confiarán en él o ella. Todos somos únicos, y a la vez, reemplazables. Entender la importancia de los demás intgrantes, sin menospreciar su trabajo o bien el mío, es todo un desafío.

El tema de la confianza en el equipo no es menor: significa saber que cada uno hará su tarea, que hay ciertas condiciones que no deben faltar. Según el coaching, el juicio de confianza se da cuando cada integrante es sincero con el equipo, idóneo en lo que se le encargó, puede cumplir en tiempo y forma o bien que pedirá ayuda a tiempo, y sobre todo, está comprometido con el resultado.

Otro tema a tener en cuenta es que no siempre el que ostenta el título de “jefe” es la persona que lidera realmente. Cualquier persona, y reitero cualquier persona, puede liderar un equipo si tiene en claro qué reglas del juego quiere jugar, cómo coordinar acciones con los demás, y cuál es el objetivo del equipo de trabajo. Hay líderes tímidos y otros habladores, los hay enojones y otros considerados “blandos”. Es importante identificar mi propio estilo, si no quiero terminar con un dolor de cabeza por imitar a alguien más.

Y vos ¿asumiste el liderazgo de un equipo de trabajo alguna vez?

 

Generar encuentros: el arte de la organización de eventos

Aunque la palabra “evento” quiere decir en realidad algo fortuito y no organizado de antemano, se la está usando desde hace tiempo para abarcar fiestas de cumpleaños y casamientos, encuentros de amigos y de profesionales, y hasta cursos y congresos. Así, “evento” se lo toma como sinónimo de una gran reunión de gente convocada con un fin, ya sea festejar, estudiar, viajar, etc.

En estos tiempos de tanta actividad y comunicación on line pareciera que es una tarea casi imposible reunir a un grupo de personas. Muchas veces optamos por poner una fecha y “que vayan los que puedan”. Es el caso de los grandes eventos, donde elegimos la fecha por el contexto en general y no por la disponibilidad de cada invitado.

Un evento con mucha gente se deberá ir organizando de a poco, cocinándose a “fuego lento” y siguiendo la metáfora culinaria, podemos decir que hay una “receta” que nos facilita la acción…

PorticoPara empezar, encontrar el objetivo del encuentro y lo que nos motiva hacerlo. Darle características específicas para que se entienda la convocatoria, y pensar en el público que tendrá, en los asistentes.

Elegir el lugar es fundamental, ya que debe ser cómodo para lo que se requiera hacer. Un salón para fiestas, por ejemplo, será incómodo para un congreso. No necesariamente tiene que ser pago, a veces se puede pensar en un intercambio de beneficios.

También elegir y convocar el equipo para organizar no debe ser dejado en segundo plano. Son las personas que nos pueden acompañar en la organización, con las cuales compartimos tareas y el entusiasmo de ir viviendo la previa, el durante y hasta el después del evento. Se establece una “gimnasia” dentro del ritmo frenético que tienen los eventos, y si el evento se repite (lo cual quiere decir que se empezó a gestar algo mejor!) ya hay procedimientos establecidos que nos facilitan la tarea.

Existen infinidad de detalles que hacen a cada ocasión, y cuidarlos hace a la calidad y calidez del evento.

¿Alguna vez organizaste un gran evento? Te invitamos a descubrirlo y a contactarnos para que podamos acompañarte en la organización.

Sin prisa pero sin pausa

En un artículo anterior, hablamos sobre la importancia que tiene pensar un objetivo concreto y posible.

Este objetivo, que es nuestro horizonte, no debe ocupar todo nuestro campo visual. ¿Por qué no? Porque si constantemente miramos el horizonte, es probable que tropecemos con algo en el camino que no vimos. Un objetivo no se realiza en un solo día. Generalmente, tiene varios pasos, se requiere hacer varias tareas menores para lograrse. Incluso podemos decir que uno no “hace proyectos”, sino que realiza esos pequeños pasos uno a uno, hasta que el proyecto termina.

TortugaPor eso es tan importante, si bien tener en claro adónde llegar, no perder el día a día, avanzar por poco que parezca. Si mi objetivo es tener un lindo jardín, el trabajo se hace todo el año. Si quiero tener un buen estado físico, debo entrenarme varias veces a la semana, con regularidad. Si quiero ahorrar… Etcétera.

La clave es ir haciendo todos los dias alguna tarea, por pequeña que parezca. Si dejamos de hacer un día, hacerlo al día siguiente, pero no perder la regularidad. Porque lo importante no es hacerlo todo rápido y terminar agotados, sino paso a paso, y llegar a destino. Haciendo todo lo posible por disfrutar el proceso, y reconociéndonos y celebrando los avances. Adquirir el hábito de la perseverancia en lo que deseamos, nos hará llegar tarde o temprano.

En medio de todo ese camino de miles de pasos, habrá obstáculos, caídas, paradas a descansar… Seguramente no todo será predecible y monótono. Pero esos imprevistos nos traerán la necesidad por adquirir habilidades: la necesidad de aprender.

Cuando hayamos alcanzado nuestro objetivo, meditemos también cuánto hemos aprendido en el camino.

 

Palabras clave: objetivos, avances, perseverancia, hábitos

Aprender a consensuar

La paz no es simplemente la ausencia de la guerra. No es un estado pasivo de existencia.
Debemos hacer la paz con la misma cautela con que hacemos la guerra.

EL XIV DALAI LAMA

En estos dias, estoy estrenando una nueva actividad: lograr conciliar que dos personas puedan negociar un contrato de alquiler. Si la situación fuera mas estable y predecible, en principio, no sería un tema que vaya a generar un gran conflicto. Pero tratandose de nuestro país, y de la reciente y brutal devaluación, la situación toma otro matiz. ¿Cómo hacer para que dos personas que tienen que negociar un precio justo se pongan de acuerdo? Es muy difcícil, en un contexto de inestabilidad económica, pensar de aquí a dos años, sin desfavorecer a alguna de las partes: ni poner un alquiler imposible de pagar, ni uno donde se esté regalando el lugar.

acuerdo retTodo el tiempo estamos rodeados de personas con intereses distintos a los nuestros. En diferentes contextos y por malos entendidos, falta de comunicación y falta de acuerdos, llegamos a enfrentar situaciones de conflicto que afectan nuestra vida cotidiana. Una misma frase dicha en diferentes entonaciones tiene distintos significados. Una misma frase, dicha con la misma entonación pero en otro contexto, también puede variar su significado.

Como pusimos en el epígrafe, para lograr un estado de armonía, hay que realizar acciones tendientes a tal fin.  La paz, no es el estado “natural” de ningún grupo (como tampoco lo es el conflicto) sino que es un estado alcanzado y que debe sostenerse activamente. Para llegar a él, deben modificarse hábitos, cuestionarnos creencias muy arraigadas y actitudes que impiden tal estado. Una de las actitudes que nos perjudican más para un acuerdo, son los prejuicios. Entablar una negociación presuponiendo intenciones en la otra parte, sin cerciorarlas, suele llevar al desastre. Todos tenemos prejuicios, y la mejor manera de combatirlos es preguntar, indagar las motivaciones de la otra parte.

Aprender a lograr acuerdos requiere de esfuerzo y paciencia, saber escuchar al otro, como primera instancia. Luego, consensuar requiere la intención de buscar intereses en común para de esta manera lograr aunar voluntades.

Podría pensarse que lograr un acuerdo se trata de lograr expresar lo que uno quiere fielmente. Pero por más que las dos partes lo hagan, esto no lleva a una conclusión. Lo que más cuesta y lo que más interesa es la habilidad de escuchar, y la creatividad para buscar una solución que beneficie a ambas partes.

Vos, ¿escuchás cuando estás negociando?

Palabras clave: escuchar, acuerdo, negociación, paz, acción

La paciencia y las mermeladas

Hace como cinco años que hago mermeladas caseras. Empecé con una mermelada de frutilla, porque en esa época del año estaba barata: mire un par de recetas por internet y arranque con el preparado. La hice entre la receta y la intuición, como cualquier acto que hago en mi vida.
Preparar una mermelada parece una tarea “exótica” o se nos puede presentar como muy trabajosa. En parte, lo es porque hay que lavar la fruta, dejarla reposar y luego higienizar los utensilios, esterilizar los frascos y todo realizarlo en un ambiente limpio.
Sin embargo, creo que lo más difícil de la mermelada es cultivar la paciencia de no arrebatarla. Mermelada apurada, es incomible.
Hay que dejar que se cueza a fuego lento, a su tiempo (que nunca es exacto, sólo aproximado) revolviendo de a ratos, y estar ni muy cerca ni muy lejos. Una atención permisiva, no obsesiva.

Mermelada-de-frutillas¿No sería maravilloso poder hacer lo mismo con nuestras relaciones? Tener la paciencia de no sobrecargarlas, de cuidarlas, pero sin estar todo el tiempo encima… Y sobre todo, permitirnos saborear el resultado.

Sabemos que la mermelada “está” más por nuestro olfato que por nuestra vista. Tal vez, porque la civilización ha dejado a este sentido, tan necesario para otro momento de la humanidad, rebajado a una segunda categoría. Y sin embargo, tan necesario para situaciones que requieren de una decisión rápida.
La mermelada es un proceso y a la vez, un resultado. De nuestra acción y omisión, de nuestra paciencia o impaciencia.
Un sabor delicado se puede asomar entre la conjunción del azúcar con la fruta y deleitarnos, el cuerpo y el alma, dándole y dándonos más dulzura al mundo.

¿Usas tu olfato para detectar cuando las cosas marchan bien o no? Es un lindo entrenamiento pararse al lado de la olla y revolver, estar atentos y no perder ocasión de oler y probar qué tal va nuestra mermelada. ¿Te animas a preparar la tuya? Dale!!!!!! Y yo quiero probar también!

Palabras relacionadas: procesos, paciencia, relaciones, resultados