APERTURA – Agua

APERTURA – Agua

Estaba triste el otro día. No recuerdo bien por qué, si el clima lluvioso sumado al cansancio de la semana, o había pasado algo relevante que me pusiera en ese estado. Una amiga se acercó y me dijo: “Vamos a hacer algo, ¡distraete! No pienses más, ya fu”. Mi primera reacción, por supuesto, fue de agradecimiento y acepté el “distraerme” por un rato. Me puse a ver unos videos que tenía postergados… Sin embargo cuando terminé de hacer eso y me fui a la cocina a preparar la cena, estaba peor.

Y me pregunté: ¿es obligatorio estar alegre? Y también: agua¿por qué ciertas emociones parecen tener mala prensa, y las negamos o tratamos de que desaparezcan mágicamente?

Mientras lavaba los platos, me abrí a la emoción de tristeza y descubrí que tenía algo que resolver. Que estaba a la mano, no era tan difícil, pero requería de decisión… Junto con el agua, me dejé fluir, y observé sin juzgar el ir y venir de emociones. Recurrí a mi lado intuitivo, no me puse a evaluar mis emociones sino a experimentarlas, sumergirme en ellas, aceptarlas.

Y claro, tratamos a la tristeza y al enojo como si fueran nuestros enemigos, y los combatimos. Como si esas emociones por sí solas nos “arruinaran la vida”, y no meros indicadores de que algo anda mal y hay que prestarle atención. ¿Por qué no las escuchamos? Hay muchas emociones que, mezcladas, se van realimentando cuando las desatendemos… Por ejemplo, si tenemos miedo de algo y no lo enfrentamos, luego se transforma en frustración o enojo por una expectativa que no podemos cumplir, y quizás después pase a ser tristeza por no salir de esa situación.

Las emociones se mezclan unas con otras, y no sólo es bueno escuchar las propias, sino también las de aquellas personas a quienes amamos. Porque muchas veces necesitamos una persona que escuche, que apenas intervenga, pero que nos sirva de espejo para vernos mejor y decidir qué hacer.

El enojo puede ser nuestro aliado a la hora de decir “basta” a una situación desventajosa.

La tristeza puede ayudarnos a entender la importancia que tienen las cosas o las personas…

Y así con cada emoción que se nos ocurra. Dejarnos fluir como el agua, a ver adónde nos lleva ese sentimiento, puede ser un viaje peligroso, pero seguro que luego de emprenderlo habremos aprendido algo. ¿Te animas a dejarte fluir?

 

Este artículo es el segundo de una serie de cinco artículos sobre los elementos naturales y las disposicones corporales de coaching.

 

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ESTABILIDAD – Tierra

Muchas veces, llevados por el trajín del día, del trabajo y demás, nos dejamos llevar a un ritmo que no es el propio…

A veces siento que estoy haciendo algo que no disfruto, y me pregunto ¿por qué? Entonces recuerdo que se lo prometí a alguien, que me comprometí a terminarlo… Y me odio a mi misma por aceptar. Luego me perdono un poco, y comprendo que no estaba evaluando qué implicaba aceptar, el tiempo que me iba a llevar, el esfuerzo, etc.

¿Por qué? Pienso que es porque no estaba pensando en mi misma, mis posibilidades. Y no estaba pensando en quién soy, de donde vengo…

Y ¿quién soy? ¿Como me paro frente al mundo? Me pregunto y recuerdo: de donde vengo, cuales son mis raíces, mis costumbres, mis valores… ¿Cuánta estabilidad tengo frente al mundo y las demandas externas?

Y me visualizo como un árbol, arraigado a la Tierra, de pie frente a la tormenta. Las raíces son el legado de mis ancestros, que me acompaña desde mis genes hasta mis gustos por la comida.

Si soy ese árbol, ¿cómo me relaciono cuando alguien intenta manipularme, decir algo que me haga moverme de donde estoy cuando no lo deseo? Seguramente no podrá si yo me mantengo firme, conectada conmigo misma, con aquello que realmente deseo. Seguir el camino del corazón implica dejar de lado aquello que no nos resuena en nuestra alma.

También hay en nuestras raíces lugares incómodos por legados que hay que aceptar y luegoEstabilidad trascender para seguir evolucionando. Es un espacio de trabajo, y de invitación a resignificar cómo y de qué manera queremos tener un vínculo con nuestro “clan”. Qué cosas acepto de ese legado y cuáles no, para construir mi propia identidad. Porque no es lo mismo la estabilidad que permanecer estáticos en nuestra vida. La estabilidad nos da un anclaje ante una tormenta, pero seguir con esa ancla en un día de sol es un error, porque no nos permitiría salir de un puerto seguro y navegar, viajar.

Hoy te invito a reflexionar sobre tus raíces y también sobre tus convicciones, aquello que te hace únic@ frente al mundo, y que no cambiarías.

 

Este artículo es el primero de una serie de cinco artículos sobre los elementos naturales y las disposicones corporales de coaching.

 

¡Qué mandona!

Hace muchos años, organicé cursos y campamentos (aún sigo colaborando cuando siento que puedo aportar algo). Eran días maravillosos, al aire libre o bajo techo, compartiendo reflexiones y tareas. En esa época quizás, al estar dentro de un movimiento de mujeres, la Asociación Guías Argentinas, el liderazgo se me dio naturalmente. Poco a poco fui tomando responsabilidades, y si bien la adrenalina del inicio siempre se siente, tuve confianza en que mi estilo de liderazgo estaba bien encaminado. Siempre hay que seguir aprendiendo, y elegí dedicarme a la docencia universitaria (en otro tema, pero sigo usando los recursos que aprendí en las guías).

Por otro lado, comencé a organizar otro tipo de jornadas, talleres y encuentros, ya por fuera de un movimiento de mujeres voluntarias y del caparazón de seguridad que eso supone.  Hubo nuevos desafíos: me encontré con otras realidades. Público más “arisco” si se quiere, donde, a pesar de haber pagado mis servicios, cuestionaba mi liderazgo. A tal punto de notar que las mismas palabras dichas por mí o por un compañero hombre eran tomadas de una manera totalmente diferente.

Se han hecho innumerables estudios sobre cómo se percibe a las mujeres liderando, incluso se han clasificado los estilos de liderazgo como “femenino” y “masculino”. En realidad mucho tiene que ver con el prejuicio: cuando a un hombre le dicen “firme”, a una mujer “inflexible”; cuando a un hombre le dicen “asertivo”, a una mujer, “agresiva”, cuando a él le dicen “comprometido”, a ella “obsesionada”. Se critica el liderazgo de las mujeres desde lugares superfluos, por ejemplo la ropa que lleva puesta o si lleva poco o mucho maquillaje.

Pareciera que los estereotipos siguen reinando, y dentro de ellos, las mujeres estamos mejor en casa que afuera cambiando y creando el mundo. A ninguna de estas barreras de prejuicios se enfrentan ellos cuando quieren liderar. Incluso, en lugares políticos, se ha llegado a poner cupos para que entren mujeres, porque los partidos por propia iniciativa no lo hacían… Y aún así, se cuestiona esos cupos porque se supone que otorgan una ventaja excesiva.

¿Es tan malo que te dirija una mujer?

En mi primer trabajo como ingeniera, y viendo el caos que era la oficina, simulé ser la “secretaria” de todos, para que me dejaran liderar. Charlaba con los chicos de electrónica y nos poníamos de acuerdo cuándo se podía armar el producto, y luego con los de mecánica, para que estuvieran “los fierros” listos a tiempo. Agendaba, coordinaba acciones, pactaba con unos y otros, pero siempre en mi rol de subalterna… Para que no se sintieran incómodos.

Hoy, muchos años después, me pregunto: ¿qué era lo incómodo?

Entiendo el liderazgo como un tipo de servicio al grupo, no como un escalafón y una cadena de mandos, sino como el trabajo de hacer que cada persona se sienta cómoda y trabaje a su mayor potencial. Y vuelvo a encontrarme con barreras de género, con comentarios y ninguneos. Pareciera que mucha gente prefiere que le peguen tres gritos, le den una solución mágica y a otra cosa mariposa. No creo en eso. Creo en los procesos y en la confianza.

En definitiva, para que esta nota no suene a queja, quiero decir que voy a seguir liderando. A ustedes, amables lectores, quisiera pedirles un favor: no dejen de criticar a sus líderes, pero la proxima vez que critiquen a una mujer líder, háganlo desde la vara de la competencia, no del prejuicio.

Día del coach: ¡celebremos!

Ante todo quisiera agradecer lo mucho que ha hecho el coaching por mi vida. Agradezco a las personas que me han enseñado tantas herramientas y me han hecho distinguir para poder elegir. El hecho de descubrir que puedo, a través del cambio de mirada, mejorar mi vida, me ha hecho mucho más fuerte, decidida, más feliz. Cada vez que me encuentro ante una dificultad, recuerdo las palabras de uno de mis mentores:
“Cuando falta un resultado, falta una conversación”.
Porque como dice Maturana, somos seres emocionales y nuestra vida ocurre en conversaciones.

“Nada te puedo dar que no exista ya en tu interior…”

Hay mucho coaching dando vueltas ahora, y pareciera que se venden recetas mágicas, que intantáneamente te hacen llegar adonde quieras. No, m’hijito… Todo cambio es un proceso, a veces doloroso, porque hay que desprenderse de cosas conocidas y queridas, aunque nos hagan daño. Un coach viene a desestabilizar tu vida, porque te hace de espejo para que cuestiones tu “realidad”, o mejor dicho, el mapa mental que tenés de ella.

Lo que hacemos no es algo violento y terrible, como despegar una curita del golpe, sino que nace desde una mirada compasiva, servicial: nos vinculamos desde el amor. Te proponemos autoexaminarte y descubrir en vos mism@ tus propios recursos. ¿Cuál es el truco? No somos consultores, no sabemos nada sobre tu vida y tus negocios, pero lo que sí sabemos son las trampas que te pone el lenguaje, y cómo sortearlas para lograr lo que querés.

Eso sí: te acompañamos… pero sos vos el/la protagonista del camino.

Y lo más lindo es que el logro te pertenece! ¿No es genial?

Por todo esto y mucho más, que fui descubriendo junto a otros colegas, leyendo y aprendiendo, repito:

¡Feliz día del coach!

¡Gracias, gracias, gracias!

 

Indirectas de Facebook

Abrí el facebook y vi tres estados parecidos. Consejos vacíos, basados en generalizaciones, sin siquiera un comentario como para personalizarlos. Y se me dio por hacer un comentario en mi muro: “Pufff… Harta de consejos berretas que no le sirven a nadie y de gente que se cree iluminada”. ¡Uy! ¿Para qué? A los cinco minutos tenía tres contactos peleándose en mi muro porque se sintieron agredidos por mi comentario, creyendo que específicamente me refería a ellos. ¿Qué fue lo que les resonó tanto como para que se hicieran cargo? ¿Se sienten el “ombligo del mundo”? Si lo mío era sólo una queja… Por el contrario vi que hacían comentarios citando entre comillas parte de lo que yo había dicho, pero sin etiquetarme.

wonka-retLas herramientas de comunicación actuales, tales como las redes sociales, son eso: herramientas. Y como todo objeto útil, siempre es mejor usarlo con cuidado y saber que un mal uso nos puede hacer daño.
Todo mensaje tiene, no sólo un emisor y un receptor pasivo, sino un “recrear” del mensaje en el receptor. Ese receptor en una red social no necesariamente era el destinatario original de mi queja o comentario, y esto genera un sin fin de malos entendidos. Y el lenguaje en que se expresa también es parte del mensaje. Una misma cosa se puede expresar de mil maneras, y puede ser interpretada de otras mil. En un mensaje, busque o no estar dirigido, va a tener repercusión en quien lo lea.

¿Qué hacer entonces para evitar estas molestas situaciones?
En primer lugar, por parte de quien escribe, tener el cuidado de no herir susceptibilidades, o bien poner la “queja” en privado, sólo para amigos íntimos.
En segundo lugar, por parte de quien lee, no hacerse cargo sin chequear: “¿vos te referís a mí, a esta situación?”.
En tercer lugar, comunicarse en directo, sin intermediarios ni espectadores. Podrá ser cara a cara, con un llamado telefónico o lo que sea, pero ya en intimidad y sin testigos, sin público.

Justamente lo que más asusta es el tercer paso: mirarnos a los ojos y decir nuestra verdad. Y bancarnos que la verdad del otro, por lo general, no coincide con la nuestra. Si nos interesa recomponer una relación donde hay ruido por un malentendido, hay que aceptar que la otra persona puede tener motivaciones y valores muy diferentes a los nuestros. Lo más valioso de una relación (no importa si es de amigos, de pareja, de familia), es poder superar las crisis y los malos entendidos, porque de allí la relación se fortalece y se vuelve más genuina.

La propuesta es hacer de los malos entendidos una oportunidad para conocer de verdad a los demás (a los que nos importan), a través de una solución compartida y que nos fortalece, nos enriquece.

 

Aprender a consensuar

La paz no es simplemente la ausencia de la guerra. No es un estado pasivo de existencia.
Debemos hacer la paz con la misma cautela con que hacemos la guerra.

EL XIV DALAI LAMA

En estos dias, estoy estrenando una nueva actividad: lograr conciliar que dos personas puedan negociar un contrato de alquiler. Si la situación fuera mas estable y predecible, en principio, no sería un tema que vaya a generar un gran conflicto. Pero tratandose de nuestro país, y de la reciente y brutal devaluación, la situación toma otro matiz. ¿Cómo hacer para que dos personas que tienen que negociar un precio justo se pongan de acuerdo? Es muy difcícil, en un contexto de inestabilidad económica, pensar de aquí a dos años, sin desfavorecer a alguna de las partes: ni poner un alquiler imposible de pagar, ni uno donde se esté regalando el lugar.

acuerdo retTodo el tiempo estamos rodeados de personas con intereses distintos a los nuestros. En diferentes contextos y por malos entendidos, falta de comunicación y falta de acuerdos, llegamos a enfrentar situaciones de conflicto que afectan nuestra vida cotidiana. Una misma frase dicha en diferentes entonaciones tiene distintos significados. Una misma frase, dicha con la misma entonación pero en otro contexto, también puede variar su significado.

Como pusimos en el epígrafe, para lograr un estado de armonía, hay que realizar acciones tendientes a tal fin.  La paz, no es el estado “natural” de ningún grupo (como tampoco lo es el conflicto) sino que es un estado alcanzado y que debe sostenerse activamente. Para llegar a él, deben modificarse hábitos, cuestionarnos creencias muy arraigadas y actitudes que impiden tal estado. Una de las actitudes que nos perjudican más para un acuerdo, son los prejuicios. Entablar una negociación presuponiendo intenciones en la otra parte, sin cerciorarlas, suele llevar al desastre. Todos tenemos prejuicios, y la mejor manera de combatirlos es preguntar, indagar las motivaciones de la otra parte.

Aprender a lograr acuerdos requiere de esfuerzo y paciencia, saber escuchar al otro, como primera instancia. Luego, consensuar requiere la intención de buscar intereses en común para de esta manera lograr aunar voluntades.

Podría pensarse que lograr un acuerdo se trata de lograr expresar lo que uno quiere fielmente. Pero por más que las dos partes lo hagan, esto no lleva a una conclusión. Lo que más cuesta y lo que más interesa es la habilidad de escuchar, y la creatividad para buscar una solución que beneficie a ambas partes.

Vos, ¿escuchás cuando estás negociando?

Palabras clave: escuchar, acuerdo, negociación, paz, acción

Sobre la conservación de la energía como principio fundamental de la vida

Escrito en colaboración por los coaches ing.

Chinchiya P. Arrakena

y Marco Di Noto

 

¿Qué es la vida? Se la puede ver como un flujo constante de energía, de ida y vuelta entre seres; desde nosotros y hacia un medio, un trabajo, una tarea; como una interacción hacia lo externo para materializar nuestros pensamientos en el mundo físico.

¿Qué es la energía? La energía va más allá de la vida, ya que está presente en todas las cosas, en cualquier rincón del universo. En particular nos interesa distinguir la energía vital que, en comparación con el agua, es un recurso que fluye y cambia según el sistema. Pasa de un lugar a otro, se transforma en otra cosa, se pierde un poco, y con trabajo se puede recuperar… Pero dejemos la definición para los filósofos, y ocupémonos de cómo la empleamos. Porque podemos expresar en términos de energía todo lo que va y viene, lo que nos nutre y con lo cual nutrimos a otros.

Nosotros mismos, como sistema biológico, utilizamos la energía para mantenernos en funcionamiento. ¿Qué pasa con los excesos? ¿Qué pasa con las faltas?

 

¿Qué pasa cuando…

…hay una represa en un río que tiene bajo su caudal? Los generadores de energía no podrán suministrar lo esperado para iluminar las ciudades a quienes alimentan.

…soplamos un molinete generando muy poco viento? El molinete girará, pero lentamente.

…hemos dormido mal? Nos cuesta pensar e incluso nos volvemos lentos o torpes en nuestro movimiento.

 

Energía… ¿Cuánta estamos dispuestos a dar? ¿Cuándo parar de entregarla? ¿Quién y qué merece nuestra energía?

energiaPersonalLa energía personal es un recurso limitado que necesitamos reponer cada día, con alimento, un buen descanso y una actividad balanceada, la que funcione para cada uno (es decir, en una dosis personal y única) con ese efecto. Es una de esas propiedades humanas tan locas que hasta es comparable con el funcionamiento de la energía en la ciencia. La física explica que la masa, la energía se mantienen regidas por la ley de conservación de la masa/energía.  Ésto significa que, suponiendo que empezamos el día con diez de energía, y lo terminamos con tres ¿en qué pusimos nuestros siete puntos de energía hoy? ¿Cuál fue su impacto en nuestra vida? ¿Qué aprendimos de eso?

 

¿Qué pasa con nosotros cuando…

…damos más energía de la que recibimos? Por ejemplo, tener un trabajo agotador y al principio de mes notar que el sueldo no es proporcional a tu esfuerzo.

…escuchamos una y otra vez a esas personas que dicen que en su vida está todo mal y la mantienen igual? ¡Sin hacer nada! Dar energía para ayudarles puede tornarse desgastante, principalmente si la ayuda es ofrecida en lugar de ser pedida. A veces, a estas personas queremos ayudar por compasión, y sin embargo ellas mismas prefieren mantenerse en su estado actual, sin cambiar ni ser ayudados.

 

Y por supuesto, también sucede cuando sí nos piden ayuda, y esta persona en el fondo necesita de algún tipo de terapia específica o trabajo profesional adecuado en lugar de la ayuda de un amigo o familiar. ¿Hace falta ayudarlos a todos? Si decidimos ayudarlos, ¿cuál es la mejor ayuda que les podemos dar?

¿Por qué queremos, a veces, hacer todo lo que hay por hacer? ¿Dónde se encuentra el límite de ayudar al otro? Es sano conocer nuestras propias limitaciones, tanto en energía (que puede variar según el día) como en capacidad de respuesta o de contención.

 

Pensando en términos de física, el trabajo no conservativo produce una variación de la energía total. ¿Qué es ese trabajo? Si es un trabajo que aporta energía al sistema, su energía variará (como una mano que empuja una caja, y ésta adquiere una velocidad). Si es un trabajo que quita energía del sistema, ésta disminuirá (como dejar de empujar la caja y que esta se frene por acción de la fuerza de roce).

Mantener la integridad personal al hacer, es una parte de suma importancia durante la transferencia de energía. El ser puros y verdaderos con nosotros mismos es el flag, esa marca que nos da el aviso, ‘hasta acá llegás’. Es de gran relevancia tenerla en consideración y ser conscientes de nuestras maneras de darnos cuenta cuando somos íntegros, coherentes y congruentes con nosotros mismos. ¿Por qué? Porque nuestra energía es una fuente limitada y sólo aquellas acciones que estén alineadas con nuestros valores más profundos, son las que merecen ser hechas. Esas acciones nos demandarán mucho menos energía que aquellas que no están alineadas. Por el contrario, cuando algo nos lleva muchísimo trabajo, y realmente dudamos si vale la pena o no, ¿resulta extraño terminar el día tan cansados?

 

Seguimos la reflexión pensando en positivo: ¿Es posible acumular energía? ¡Claro que si! Guardar para usar después.

¿Qué pasa cuando acumulamos energía…

…cargando nuestro celular? Lo estamos alimentando, le estamos reponiendo aquello que le sacamos y que nos sirve para que sea útil. Sin esta alimentación externa no funciona, al igual que nosotros si no nos cuidamos, como dijimos más arriba.

…recibiendo ayuda constantemente, dependiendo del trabajo de otros para vivir, sin aportar nada? Esa energía que acumulamos realmente no es gratificante. Nos convertimos en una persona “tóxica” para los demás, absorbiendo los recursos de las personas que nos rodean. ¿Qué consecuencias nos trae hacer esto en el largo plazo?

…desarrollando aquellas actividades que nos alegran? Compartiendo con los demás las tareas, enriqueciéndonos, aprendiendo, llenándonos de alegría…

Y de vez en cuando, unas vacaciones renovadoras, también nos llenan de energía (convengamos en que no todas las vacaciones son así).

 

Todos tenemos energía, algunos más otros menos. Esta energía, al igual que en física, se conserva: sale de nosotros, realiza algún trabajo y da un resultado. La energía nuestra, la biológica, no se mide sólo en “Joules” (o Kilowatt.hora), sino que depende de nuestros estados de ánimo, por lo que es una escala relativa. Podemos elegir, ejemplo una escala de 1 a 10 y sentir, ¿cuánta energía tenemos hoy?

Está en nosotros la capacidad de elegir en qué usarla, en qué no, quién la merece y quién no; elegir el resultado que queremos, y cuánta energía destinar a eso. No sólo entregar energía por un futuro mejor sino también por un presente, un instante que nos parezca importante vivir.

 

Palabras clave: energía, vida, prioridades