Día del coach: ¡celebremos!

Ante todo quisiera agradecer lo mucho que ha hecho el coaching por mi vida. Agradezco a las personas que me han enseñado tantas herramientas y me han hecho distinguir para poder elegir. El hecho de descubrir que puedo, a través del cambio de mirada, mejorar mi vida, me ha hecho mucho más fuerte, decidida, más feliz. Cada vez que me encuentro ante una dificultad, recuerdo las palabras de uno de mis mentores:
“Cuando falta un resultado, falta una conversación”.
Porque como dice Maturana, somos seres emocionales y nuestra vida ocurre en conversaciones.

“Nada te puedo dar que no exista ya en tu interior…”

Hay mucho coaching dando vueltas ahora, y pareciera que se venden recetas mágicas, que intantáneamente te hacen llegar adonde quieras. No, m’hijito… Todo cambio es un proceso, a veces doloroso, porque hay que desprenderse de cosas conocidas y queridas, aunque nos hagan daño. Un coach viene a desestabilizar tu vida, porque te hace de espejo para que cuestiones tu “realidad”, o mejor dicho, el mapa mental que tenés de ella.

Lo que hacemos no es algo violento y terrible, como despegar una curita del golpe, sino que nace desde una mirada compasiva, servicial: nos vinculamos desde el amor. Te proponemos autoexaminarte y descubrir en vos mism@ tus propios recursos. ¿Cuál es el truco? No somos consultores, no sabemos nada sobre tu vida y tus negocios, pero lo que sí sabemos son las trampas que te pone el lenguaje, y cómo sortearlas para lograr lo que querés.

Eso sí: te acompañamos… pero sos vos el/la protagonista del camino.

Y lo más lindo es que el logro te pertenece! ¿No es genial?

Por todo esto y mucho más, que fui descubriendo junto a otros colegas, leyendo y aprendiendo, repito:

¡Feliz día del coach!

¡Gracias, gracias, gracias!

 

Indirectas de Facebook

Abrí el facebook y vi tres estados parecidos. Consejos vacíos, basados en generalizaciones, sin siquiera un comentario como para personalizarlos. Y se me dio por hacer un comentario en mi muro: “Pufff… Harta de consejos berretas que no le sirven a nadie y de gente que se cree iluminada”. ¡Uy! ¿Para qué? A los cinco minutos tenía tres contactos peleándose en mi muro porque se sintieron agredidos por mi comentario, creyendo que específicamente me refería a ellos. ¿Qué fue lo que les resonó tanto como para que se hicieran cargo? ¿Se sienten el “ombligo del mundo”? Si lo mío era sólo una queja… Por el contrario vi que hacían comentarios citando entre comillas parte de lo que yo había dicho, pero sin etiquetarme.

wonka-retLas herramientas de comunicación actuales, tales como las redes sociales, son eso: herramientas. Y como todo objeto útil, siempre es mejor usarlo con cuidado y saber que un mal uso nos puede hacer daño.
Todo mensaje tiene, no sólo un emisor y un receptor pasivo, sino un “recrear” del mensaje en el receptor. Ese receptor en una red social no necesariamente era el destinatario original de mi queja o comentario, y esto genera un sin fin de malos entendidos. Y el lenguaje en que se expresa también es parte del mensaje. Una misma cosa se puede expresar de mil maneras, y puede ser interpretada de otras mil. En un mensaje, busque o no estar dirigido, va a tener repercusión en quien lo lea.

¿Qué hacer entonces para evitar estas molestas situaciones?
En primer lugar, por parte de quien escribe, tener el cuidado de no herir susceptibilidades, o bien poner la “queja” en privado, sólo para amigos íntimos.
En segundo lugar, por parte de quien lee, no hacerse cargo sin chequear: “¿vos te referís a mí, a esta situación?”.
En tercer lugar, comunicarse en directo, sin intermediarios ni espectadores. Podrá ser cara a cara, con un llamado telefónico o lo que sea, pero ya en intimidad y sin testigos, sin público.

Justamente lo que más asusta es el tercer paso: mirarnos a los ojos y decir nuestra verdad. Y bancarnos que la verdad del otro, por lo general, no coincide con la nuestra. Si nos interesa recomponer una relación donde hay ruido por un malentendido, hay que aceptar que la otra persona puede tener motivaciones y valores muy diferentes a los nuestros. Lo más valioso de una relación (no importa si es de amigos, de pareja, de familia), es poder superar las crisis y los malos entendidos, porque de allí la relación se fortalece y se vuelve más genuina.

La propuesta es hacer de los malos entendidos una oportunidad para conocer de verdad a los demás (a los que nos importan), a través de una solución compartida y que nos fortalece, nos enriquece.

 

Aprender a consensuar

La paz no es simplemente la ausencia de la guerra. No es un estado pasivo de existencia.
Debemos hacer la paz con la misma cautela con que hacemos la guerra.

EL XIV DALAI LAMA

En estos dias, estoy estrenando una nueva actividad: lograr conciliar que dos personas puedan negociar un contrato de alquiler. Si la situación fuera mas estable y predecible, en principio, no sería un tema que vaya a generar un gran conflicto. Pero tratandose de nuestro país, y de la reciente y brutal devaluación, la situación toma otro matiz. ¿Cómo hacer para que dos personas que tienen que negociar un precio justo se pongan de acuerdo? Es muy difcícil, en un contexto de inestabilidad económica, pensar de aquí a dos años, sin desfavorecer a alguna de las partes: ni poner un alquiler imposible de pagar, ni uno donde se esté regalando el lugar.

acuerdo retTodo el tiempo estamos rodeados de personas con intereses distintos a los nuestros. En diferentes contextos y por malos entendidos, falta de comunicación y falta de acuerdos, llegamos a enfrentar situaciones de conflicto que afectan nuestra vida cotidiana. Una misma frase dicha en diferentes entonaciones tiene distintos significados. Una misma frase, dicha con la misma entonación pero en otro contexto, también puede variar su significado.

Como pusimos en el epígrafe, para lograr un estado de armonía, hay que realizar acciones tendientes a tal fin.  La paz, no es el estado “natural” de ningún grupo (como tampoco lo es el conflicto) sino que es un estado alcanzado y que debe sostenerse activamente. Para llegar a él, deben modificarse hábitos, cuestionarnos creencias muy arraigadas y actitudes que impiden tal estado. Una de las actitudes que nos perjudican más para un acuerdo, son los prejuicios. Entablar una negociación presuponiendo intenciones en la otra parte, sin cerciorarlas, suele llevar al desastre. Todos tenemos prejuicios, y la mejor manera de combatirlos es preguntar, indagar las motivaciones de la otra parte.

Aprender a lograr acuerdos requiere de esfuerzo y paciencia, saber escuchar al otro, como primera instancia. Luego, consensuar requiere la intención de buscar intereses en común para de esta manera lograr aunar voluntades.

Podría pensarse que lograr un acuerdo se trata de lograr expresar lo que uno quiere fielmente. Pero por más que las dos partes lo hagan, esto no lleva a una conclusión. Lo que más cuesta y lo que más interesa es la habilidad de escuchar, y la creatividad para buscar una solución que beneficie a ambas partes.

Vos, ¿escuchás cuando estás negociando?

Palabras clave: escuchar, acuerdo, negociación, paz, acción

Sobre la conservación de la energía como principio fundamental de la vida

Escrito en colaboración por los coaches ing.

Chinchiya P. Arrakena

y Marco Di Noto

 

¿Qué es la vida? Se la puede ver como un flujo constante de energía, de ida y vuelta entre seres; desde nosotros y hacia un medio, un trabajo, una tarea; como una interacción hacia lo externo para materializar nuestros pensamientos en el mundo físico.

¿Qué es la energía? La energía va más allá de la vida, ya que está presente en todas las cosas, en cualquier rincón del universo. En particular nos interesa distinguir la energía vital que, en comparación con el agua, es un recurso que fluye y cambia según el sistema. Pasa de un lugar a otro, se transforma en otra cosa, se pierde un poco, y con trabajo se puede recuperar… Pero dejemos la definición para los filósofos, y ocupémonos de cómo la empleamos. Porque podemos expresar en términos de energía todo lo que va y viene, lo que nos nutre y con lo cual nutrimos a otros.

Nosotros mismos, como sistema biológico, utilizamos la energía para mantenernos en funcionamiento. ¿Qué pasa con los excesos? ¿Qué pasa con las faltas?

 

¿Qué pasa cuando…

…hay una represa en un río que tiene bajo su caudal? Los generadores de energía no podrán suministrar lo esperado para iluminar las ciudades a quienes alimentan.

…soplamos un molinete generando muy poco viento? El molinete girará, pero lentamente.

…hemos dormido mal? Nos cuesta pensar e incluso nos volvemos lentos o torpes en nuestro movimiento.

 

Energía… ¿Cuánta estamos dispuestos a dar? ¿Cuándo parar de entregarla? ¿Quién y qué merece nuestra energía?

energiaPersonalLa energía personal es un recurso limitado que necesitamos reponer cada día, con alimento, un buen descanso y una actividad balanceada, la que funcione para cada uno (es decir, en una dosis personal y única) con ese efecto. Es una de esas propiedades humanas tan locas que hasta es comparable con el funcionamiento de la energía en la ciencia. La física explica que la masa, la energía se mantienen regidas por la ley de conservación de la masa/energía.  Ésto significa que, suponiendo que empezamos el día con diez de energía, y lo terminamos con tres ¿en qué pusimos nuestros siete puntos de energía hoy? ¿Cuál fue su impacto en nuestra vida? ¿Qué aprendimos de eso?

 

¿Qué pasa con nosotros cuando…

…damos más energía de la que recibimos? Por ejemplo, tener un trabajo agotador y al principio de mes notar que el sueldo no es proporcional a tu esfuerzo.

…escuchamos una y otra vez a esas personas que dicen que en su vida está todo mal y la mantienen igual? ¡Sin hacer nada! Dar energía para ayudarles puede tornarse desgastante, principalmente si la ayuda es ofrecida en lugar de ser pedida. A veces, a estas personas queremos ayudar por compasión, y sin embargo ellas mismas prefieren mantenerse en su estado actual, sin cambiar ni ser ayudados.

 

Y por supuesto, también sucede cuando sí nos piden ayuda, y esta persona en el fondo necesita de algún tipo de terapia específica o trabajo profesional adecuado en lugar de la ayuda de un amigo o familiar. ¿Hace falta ayudarlos a todos? Si decidimos ayudarlos, ¿cuál es la mejor ayuda que les podemos dar?

¿Por qué queremos, a veces, hacer todo lo que hay por hacer? ¿Dónde se encuentra el límite de ayudar al otro? Es sano conocer nuestras propias limitaciones, tanto en energía (que puede variar según el día) como en capacidad de respuesta o de contención.

 

Pensando en términos de física, el trabajo no conservativo produce una variación de la energía total. ¿Qué es ese trabajo? Si es un trabajo que aporta energía al sistema, su energía variará (como una mano que empuja una caja, y ésta adquiere una velocidad). Si es un trabajo que quita energía del sistema, ésta disminuirá (como dejar de empujar la caja y que esta se frene por acción de la fuerza de roce).

Mantener la integridad personal al hacer, es una parte de suma importancia durante la transferencia de energía. El ser puros y verdaderos con nosotros mismos es el flag, esa marca que nos da el aviso, ‘hasta acá llegás’. Es de gran relevancia tenerla en consideración y ser conscientes de nuestras maneras de darnos cuenta cuando somos íntegros, coherentes y congruentes con nosotros mismos. ¿Por qué? Porque nuestra energía es una fuente limitada y sólo aquellas acciones que estén alineadas con nuestros valores más profundos, son las que merecen ser hechas. Esas acciones nos demandarán mucho menos energía que aquellas que no están alineadas. Por el contrario, cuando algo nos lleva muchísimo trabajo, y realmente dudamos si vale la pena o no, ¿resulta extraño terminar el día tan cansados?

 

Seguimos la reflexión pensando en positivo: ¿Es posible acumular energía? ¡Claro que si! Guardar para usar después.

¿Qué pasa cuando acumulamos energía…

…cargando nuestro celular? Lo estamos alimentando, le estamos reponiendo aquello que le sacamos y que nos sirve para que sea útil. Sin esta alimentación externa no funciona, al igual que nosotros si no nos cuidamos, como dijimos más arriba.

…recibiendo ayuda constantemente, dependiendo del trabajo de otros para vivir, sin aportar nada? Esa energía que acumulamos realmente no es gratificante. Nos convertimos en una persona “tóxica” para los demás, absorbiendo los recursos de las personas que nos rodean. ¿Qué consecuencias nos trae hacer esto en el largo plazo?

…desarrollando aquellas actividades que nos alegran? Compartiendo con los demás las tareas, enriqueciéndonos, aprendiendo, llenándonos de alegría…

Y de vez en cuando, unas vacaciones renovadoras, también nos llenan de energía (convengamos en que no todas las vacaciones son así).

 

Todos tenemos energía, algunos más otros menos. Esta energía, al igual que en física, se conserva: sale de nosotros, realiza algún trabajo y da un resultado. La energía nuestra, la biológica, no se mide sólo en “Joules” (o Kilowatt.hora), sino que depende de nuestros estados de ánimo, por lo que es una escala relativa. Podemos elegir, ejemplo una escala de 1 a 10 y sentir, ¿cuánta energía tenemos hoy?

Está en nosotros la capacidad de elegir en qué usarla, en qué no, quién la merece y quién no; elegir el resultado que queremos, y cuánta energía destinar a eso. No sólo entregar energía por un futuro mejor sino también por un presente, un instante que nos parezca importante vivir.

 

Palabras clave: energía, vida, prioridades

Los niños y las creencias

Una amiga y yo estábamos contando anécdotas de nuestra infancia. Cuáles eran nuestros juguetes preferidos, qué costumbres teníamos, y nuestros padres acotaban detalles de cuando éramos más chiquitas. Todos tenemos nuestras particularidades, por más que hemos pasado por las mismas etapas. De bebés, cuando empezamos a caminar, nos tomamos de mesas, sillas y de cuanta cosa bajita haya para afirmarnos y poder dar los primeros y titubeantes pasos. Luego, ya más seguros, nos largamos en esa carrerita típica de los niños pequeños, que casi siempre termina en porrazo y vuelta a levantarse.

caminando 2Lo notable es que mi amiga, cuando empezó a caminar, se agarraba de una bolsita. Recordaba la bolsita, de una conocida marca de zapatos de la ciudad, de la cual se afirmaba… Todos nos reíamos, porque afirmándose en esa bolsita, ella caminaba perfectamente. Pero al soltarla, o cuando por accidente se le caía, perdía el equilibrio.

Yendo para mi casa y pensando en que los niños nos enseñan tanto siempre, me pregunté si no sería que yo también tenía algún elemento al que me estaba aferrando sin darme cuenta, de tal manera de pensar que yo lo sostengo, cuando en realidad es justo al contrario. ¿A qué falsas estructuras me estaba afirmando? ¿Qué cosas no estaré queriendo soltar, que en realidad pienso que me hacen más segura de mi misma, algunas de las cuales no necesito para nada?

Y me di cuenta que esas cosas son las creencias. Mientras iba manejando, enumeré algunas de las creencias que tengo, que me sirven para caminar: determinadas facilidades y habilidades, y otras tantas limitaciones, la creencia de que existe un Dios, la creencia de que la gente cambia cuando quiere cambiar, etcétera. Por ejemplo, la creencia de que puedo trabajar con eficiencia y que mi trabajo me rinde económicamente es una estructura que me sostiene, y que sin embargo depende de mí misma sostenerla. Si yo dejara de creer en ella, y dudara de mi trabajo, automáticamente se cae sola. Y dentro de las creencias que sostengo pero que no me ayudan a caminar, pude identificar que tenía algunas que quería cambiar.

Por supuesto, cambiar una creencia no se hace de un día para el otro. Reconocer las propias creencias es un gran paso, para poder analizarlas y descubrir si me abren posibilidades o si me las cierran. Luego queda el trabajo de, si realmente las quiero cambiar, primero descubrir qué es loque me está limitando, y poder de esta manera fijar una meta más concreta. Ese trabajo puede llevar mucho tiempo, o por el contrario, un rato… Depende de qué tan aferrada tenga mi “bolsita”.

Te invito a que descubras las creencias que te trajeron hasta aquí y las revises… Es un trabajo enriquecedor y que abre la puerta hacia un cambio positivo en tu vida (y esto, ¡también es una creencia!).

 

Palabras clave: creencias, estructuras, procesos

¿Para qué sirve un plan de negocios?

Seguro que alguna vez tuviste una idea que quisiste, o al menos soñaste, convertir en negocio. Quizás poner un negocio, o quizás ofrecer servicios… En general, cuando sos emprendedor y estás empezando, lo primero que te preocupa es el capital inicial, y buscás financiamiento de tus parientes, amigos, o en organismos públicos y/o privados.

Y ahí aparece un primer desafío: escribir un plan de negocios. plan de negociosPorque tanto para convencer a una persona conocida de que invierta en tu proyecto, como para presentar a un ente que financia emprendimientos, necesitás un plan de negocios. Ahora está disponible la versión más “rápida” que es Modelo Canvas, pero es cierto, que todavía se pide en términos formales, los llamados  “planes de negocios” con flujos de fondos, tasa VAN, etc.

Si bien escribir, especialmente, la parte financiera es la parte más densa (y por momentos incomprensible) para una persona alejada del mundo de las finanzas, lo cierto es que un plan es a un negocio, lo que un plano es a la construcción de una casa.

¿Qué queremos decir? Que si bien se puede empezar una casa sin un plano (o al menos un simple dibujo con medidas),  resulta imposible de presupuestar, de compartir con otros, de saber cuánto nos va a salir, y cuanto tiempo va a durar la obra. ¿Se cumple a rajatabla un proyecto de construcción? No, sufre cambios en el camino, pero nos sirve de orientación, de brújula para saber si estamos en camino o no.

Lo mismo sucede con un plan de negocios. El que lo escribe, puede testear cómo vamos y cuánto estamos gastando, entre otros atributos. Un buen plan es aquel que nos orienta y nos permite reflexionar sobre un futuro cercano, como queremos que sea nuestro emprendimiento. Es una visualización..

Ese es el espíritu de un plan. Saber que tenemos un objetivo, que es lo importante (ante las urgencias) y que si bien va a tener cambios podemos evaluar cuales son los relevantes y tomar una decisión al respecto, cuando nos llegue el momento.
¿Tenes alguna idea y queres que sea un plan de negocios? Nosotras te podemos acompañar para hacerlo!

 

Palabras clave: coaching, emprendedores, plan de negocios, start-up

“Mind The Gap”

 

La línea de subte está colapsada. Todos quedamos adentro. Y respirar se transforma en algo no tan trivial.

Sí, sólo respirar….inspirar lento y exhalar suave… y luego, colgarse mirando por la ventana y sentir como el aire entra y sale de tu cuerpo. Uso esta técnica cuando estoy nerviosa, para buscar calmarme. Al fin y al cabo, la vida es un suspiro. Muy fugaz para dejar que el tiempo se nos escape en situaciones o espacios que no nos nutren.

Pero antes, o primero, hay que tomar consciencia de dónde estamos parados. Tanto correr para no llegar a ningún lado, es necesario, a veces, solo detenerse y respirar… Y a partir de ahí, comenzar a mirar todo como si fuera la primera vez.  Darle una mirada extraordinaria a lo cotidiano. Esto me ha sido particularmente útil cuando estoy saturada o aburrida. Para escapar de la rutina, no hace falta viajar…solo respirar…y ya estamos de viaje.

Recuerdo el cartel tan famoso de los trenes en Gran Bretaña: “Mind the gap”.

mind-the-gap

Quiere decir algo así como “tenga cuidado con el espacio que hay entre el andén y el tren”. Me parece, a la vez, una frase simple y muy significativa: tener en cuenta que desde donde estamos adonde queremos llegar, hay un vacío que debemos sortear.

Puede parecer un cartel trivial, pero su implicación no lo es. ¿Sabemos qué es lo que nos separa de nuestro tren, de nuestros objetivos? ¿Conocemos nuestro “gap”? ¿O caemos en él, nos accidentamos antes de llegar a subir al tren?

¿De qué está hecho ese espacio entre nosotros y nuestras metas? De inexperiencia, de miedos, de incertidumbres… Y podemos sortearlas, quizás no tan fácilmente como en un andén, pero a través de reconocer, primero, ese espacio. Y trabajar con él, en achicarlo, en acercarnos a nuestro tren, después. Aprender lo que nos falta; enfrentar nuestros miedos y, sin dejar de escucharlos, superarlos. Respiremos profundo antes de dar el paso largo para entrar al tren que nos llevará a destino.

La metáfora se puede seguir, ya que esa separación no solamente podemos pensarla entre nuestro estado actual y nuestro estado deseado, sino también entre nosotros y nuestros seres queridos, o aquellas personas con quienes nos queremos relacionar. ¿Qué me separa de mis amigos, de mi pareja? ¿Y qué es lo que hace que esa separación sea menor, que podamos sortearla?

El subte se pone en marcha de nuevo, al fin. Al llegar a la estación en la que me bajo, tomo aire y sorteo el espacio hacia el andén, casi mecánicamente.

Y vos, ¿conocés el espacio que hay entre tu andén y el tren al que vas a subir?

 

Palaras clave: meditación, evaluación, superación, metas, relaciones personales