RESOLUCIÓN – Fuego

Me acerqué al fuego para calentarme un poco. La noche de primavera estaba fresca y los invitados del cumpleaños de mi amiga ya se iban. Como tantas veces, observé el fuego con fascinación. Las llamas eran impredecibles, siempre diferentes en forma y color.

Pensé en nuestro “fuego interno”, aquello que nos impulsa a hacer lo que deseamos, lo que nos hace únicos. También pensé en mis mejores amigos y amigas, que tienen ese espíritu aventurero como el mío. Y lamenté que muchísimas personas sofocaran ese fuego en haras de una supuesta seguridad.

Nada más triste que ver cómo la chispa de una persona es apagada por un ambiente laboral o escolar adverso, y nada más hermoso que ver como esa chispa se transforma en fuego.

Muchas veces hemos asociado el fuego con la destrucción, y sin embargo lo pienso ahora como la transformación de una cosa en otra. Tomar madera y convertirla en luz y calor, en energía liberada… Tomar una idea, un grupo de personas y convertirlos en proyectos que se realizan y crean nuevas realidades, arte, tecnología, lo que sea.

Se piensa que la civilización empezó en el momento en que los individuos se nuclearon en torno al fuego. Cocinar los alimentos, espantar a las fieras, o simplemente calentar el ambiente. Ese poder que tienen las llamas de abstraernos, también dio lugar a la comunicación: contar historias alrededor de la fogata, hacer planes para el invierno, decidir en grupo.

Narrar, planear, decidir, actuar. El fuego nos provee de la energía necesaria para ir adelante, transformándolo todo. Nuestra resolución nos impulsa hacia adelante para concretar proyectos y tomar decisiones, y no sólo seguir soñando…

¿Qué te dice tu chispa interior?

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¡Qué mandona!

Hace muchos años, organicé cursos y campamentos (aún sigo colaborando cuando siento que puedo aportar algo). Eran días maravillosos, al aire libre o bajo techo, compartiendo reflexiones y tareas. En esa época quizás, al estar dentro de un movimiento de mujeres, la Asociación Guías Argentinas, el liderazgo se me dio naturalmente. Poco a poco fui tomando responsabilidades, y si bien la adrenalina del inicio siempre se siente, tuve confianza en que mi estilo de liderazgo estaba bien encaminado. Siempre hay que seguir aprendiendo, y elegí dedicarme a la docencia universitaria (en otro tema, pero sigo usando los recursos que aprendí en las guías).

Por otro lado, comencé a organizar otro tipo de jornadas, talleres y encuentros, ya por fuera de un movimiento de mujeres voluntarias y del caparazón de seguridad que eso supone.  Hubo nuevos desafíos: me encontré con otras realidades. Público más “arisco” si se quiere, donde, a pesar de haber pagado mis servicios, cuestionaba mi liderazgo. A tal punto de notar que las mismas palabras dichas por mí o por un compañero hombre eran tomadas de una manera totalmente diferente.

Se han hecho innumerables estudios sobre cómo se percibe a las mujeres liderando, incluso se han clasificado los estilos de liderazgo como “femenino” y “masculino”. En realidad mucho tiene que ver con el prejuicio: cuando a un hombre le dicen “firme”, a una mujer “inflexible”; cuando a un hombre le dicen “asertivo”, a una mujer, “agresiva”, cuando a él le dicen “comprometido”, a ella “obsesionada”. Se critica el liderazgo de las mujeres desde lugares superfluos, por ejemplo la ropa que lleva puesta o si lleva poco o mucho maquillaje.

Pareciera que los estereotipos siguen reinando, y dentro de ellos, las mujeres estamos mejor en casa que afuera cambiando y creando el mundo. A ninguna de estas barreras de prejuicios se enfrentan ellos cuando quieren liderar. Incluso, en lugares políticos, se ha llegado a poner cupos para que entren mujeres, porque los partidos por propia iniciativa no lo hacían… Y aún así, se cuestiona esos cupos porque se supone que otorgan una ventaja excesiva.

¿Es tan malo que te dirija una mujer?

En mi primer trabajo como ingeniera, y viendo el caos que era la oficina, simulé ser la “secretaria” de todos, para que me dejaran liderar. Charlaba con los chicos de electrónica y nos poníamos de acuerdo cuándo se podía armar el producto, y luego con los de mecánica, para que estuvieran “los fierros” listos a tiempo. Agendaba, coordinaba acciones, pactaba con unos y otros, pero siempre en mi rol de subalterna… Para que no se sintieran incómodos.

Hoy, muchos años después, me pregunto: ¿qué era lo incómodo?

Entiendo el liderazgo como un tipo de servicio al grupo, no como un escalafón y una cadena de mandos, sino como el trabajo de hacer que cada persona se sienta cómoda y trabaje a su mayor potencial. Y vuelvo a encontrarme con barreras de género, con comentarios y ninguneos. Pareciera que mucha gente prefiere que le peguen tres gritos, le den una solución mágica y a otra cosa mariposa. No creo en eso. Creo en los procesos y en la confianza.

En definitiva, para que esta nota no suene a queja, quiero decir que voy a seguir liderando. A ustedes, amables lectores, quisiera pedirles un favor: no dejen de criticar a sus líderes, pero la proxima vez que critiquen a una mujer líder, háganlo desde la vara de la competencia, no del prejuicio.

Esa palabra tan temida

Decimos “política” y es probable que empecemos una discusión. Últimamente, además, las discusiones no suelen ser pacíficas, porque la gran mayoría se dan escudadas por la virtualidad, donde puedo insultar sin ningún tipo de consecuencias graves, a lo sumo un bloqueo.

Cuando éramos chicos, nos hicieron notar que nuestros “¿por qué?” eran molestos, y desde entonces hemos recibido una educación donde lo que se evalúa no es qué tan bien razonamos, sino cuánto conocimiento tenemos… Es decir, que no interesan las preguntas, sino las respuestas. Porque las respuestas son más cómodas, nos hacen sentir seguros, y ya podemos dedicarnos a otra cosa. Las preguntas tienen esa maldita costumbre de hacernos pensar y repensar. Y nos interpelan: ¿qué tan bueno es tu argumento? ¿Estás muy seguro de que es así? ¿Qué fuente consultaste?

Pero ¿qué es la política?

Según wikipedia: Política (…) es el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de un grupo. También es el arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.

Es decir que, si no tenemos una “política” definida, caemos en el caos como nación. Es imposible, entonces, que seamos “apolíticos”, porque en todo caso hasta la decisión de ser anarquista es una decisión política.

Y la tan mentada “corrección política”, entonces, ¿qué es?
También según wikipedia, y sólo como consulta para disparar ideas: “La corrección política o lo políticamente correcto es un concepto utilizado para describir lenguaje, ideas políticas o comportamientos con los que se procura minimizar la posibilidad de ofensa hacia grupos étnicos, culturales o religiosos. (…)”

Sin embargo, también: “La locución y su uso es altamente polémico; suelen utilizarlo en sentido peyorativo o irónico quienes manifiestan su preocupación de que el discurso público, la ciencia o los ámbitos académicos puedan estar dominados por puntos de vista excesivamente acríticos con determinados postulados.”

Esto quiere decir que mediante la corrección política, o bien puedo querer tener la buena intención de no ofender a nadie, en particular a minorías en desventaja, o bien, puedo usarla en forma demagógica, para obtener una ventaja.

La cuestión es, entonces, preguntarnos: ¿para qué digo lo que digo? Y también ¿cómo estoy diciendo lo que estoy diciendo?

El “para qué” incluye preguntarnos cuáles son nuestros valores y nuestro ideal de realidad (país, entorno, lo que sea). Hasta dónde queremos o podemos involucrarnos…politica Y el “cómo” incluye a nuestros interlocutorxs. El respeto por las otras personas, aunque sus ideas nos parezcan absurdas. Porque de alguna manera llegaron a formarlas, y el hecho de que estén parados en la vereda de enfrente, quizás, no se trate de que estén desinformados o sean imbéciles, sino que se nutren de fuentes de información diferentes y probablemente no les interesen las mismas cosas que a mí.

¿Es válido intentar “convencer” a otras personas, entonces? Si lo que creo es una verdad irrenunciable, desde ya. Ahí está, también, mi capacidad de involucrarme. ¿Pero si esa verdad irrenunciable nos está cegando a otras realidades?

Y lxs dejo con estas preguntas.

 

Nadaremos

Ayer fui al cine con mi hija a ver una película. Siempre que voy a ver una película infantil, saco alguna reflexión para mí.

En este caso, un personaje muy tierno, una pececita azul que tiene pérdida de memoria de corto plazo y sufre por eso. ¡Pero no se victimiza! No hace de esa condición una excusa, sino que la acepta y elige siempre ir hacia adelante, atravesando las dificultades. “Nadaremos!” es una especie de canción que se repite cuando se encuentra en problemas. Se ve la relación con sus padres, que le inculcan que ella puede hacer lo que se propone.

DoryElla busca alternativas, y por más que los otros personajes se desesperen y tengan miedo de lo que sucede, encuentra por dónde ir, no se da por vencida. A veces, incluso toma decisiones arriesgadas, o hace cosas que los demás ni se les ocurriría… Pone en juego la creatividad sin restricción. Y lo hace casi sin darse cuenta, sirviendo de modelo a sus amigos, que se preguntan “¿qué haría Dory?”

Y se me ocurre pensar que los peces no pueden detenerse a tomar sol en una roca, que siempre están en movimiento… Que fluyen, aunque sea tan sólo con la corriente que los lleva. En eso veo un doble sentido en “nadaremos”: por un lado, nadar, fluir; por otro: “nada-haremos”, que es un wuwei. Cuando no hay por dónde avanzar, “hacer nada” es “hacer algo” también porque se espera el momento adecuado para entrar en acción de nuevo.

En esa fluidez aparecen las oportunidades creativas; soluciones a problemas que nos agobiaban. Con una actitud positiva y confiada en las propias aptitudes, sin negar nuestras limitaciones, sino aceptándolas, como parte de nuestra personalidad actual.

Y vos ¿qué limitaciones tenés? y qué aptitudes? Quizás las descubras conversando con tus amigos.

Generar encuentros III: reuniones productivas

En muchísimas ocasiones, hemos tenido que reunirnos con gente que conforma un equipo, para tomar decisiones, resolver problemas y presentar informes. Pensando desde las reuniones con la maestra en la escuela de nuestros hijos, hasta la reunión tan temida de trabajo, en el que el jefe habla todo el tiempo y la hora no parece pasar más, pareciera que a nadie le gusta reunirse. Y alguna que otra vez, somos nosotras las que tenemos que convocar una reunión, no sólo para un emprendimiento, sino para organizar un evento, o seguir los pasos de un proyecto, etc.

De una manera o de otra, siempre me encuentro organizando encuentros o trabajos de diferente índole. Y cuando le digo a un equipo de personas que no conozco demasiado: “Yo no puedo reunirme más de dos horas” o “no vamos a hacer reuniones todas las semanas”, me miran con una mezcla de asombro e incredulidad. Y no falta el comentario que reclama que hay mucho por hacer y decidir.

¿Por qué todo el mundo entiende que las reuniones de equipo de trabajo son imprescindibles, y a la vez, asumen que serán insoportables? o dicho de otra manera: ¿Qué hace que una reunión sea satisfactoria? Principalmente depende de tres factores:
•    El clima que se vive, como se llevan las personas que están en esa reunión. Si logramos que el clima sea distendido (aunque no una broma permanente) y sobre todo, de confianza, seguro que no sólo la pasaremos bien sino que lograremos mejores resultados
•    El tiempo que se gasta en esa reunión. Es crucial que las reuniones tengan horario de inicio y de finalización. Si se quiere hablar de trivialidades, que sea luego de ese horario donde se tratan los temas a decidir.
•    La toma de decisiones o la obtención de resultados por los cuales fue convocada la reunión.

Es imprescindible que, seamos o no quienes convoquemos a una reunión de organización tengamos en claro:

ANTES:
¿qué temas se van a tratar y cuáles necesitan una solución?
¿cuál será el horario de inicio y de finalización?
¿qué tenemos que llevar a la reunión? (materiales, gráficos, análisis, comida!)
Estar seguros de que la convocatoria le llegó a todos los participantes.

DURANTE:reunion ret
Centrarse en el temario, pero dejar anotado si surgen otros temas o ideas interesantes
Resolver los conflictos que se presenten
Escuchar a cada participante
Tener presente el horario de finalización para la toma de decisiones
Intentar que las decisiones sean por consenso

DESPUÉS:
Enviar a los participantes un resumen de lo hablado y acordado
Fijar el temario para la próxima reunión y preguntar qué otros temas se desea incluir

¿Qué otros aspectos importantes se te ocurre que deben formar parte de una reunión productiva?

Generar encuentros II: el equipo organizador

La semana pasada hablábamos aquí de la organización de fiestas, encuentros, jornadas, congresos y reuniones, englobadas en la palabra “eventos”. A raíz de uno de los comentarios en el blog, hoy retomamos el tema para hablar de la importancia del equipo organizador.

Decía Martín Cassati: “Una de las cosas que se aprenden en la organización de eventos, sobre todo cuando arrancan a pulmón y crecen más allá de las espectativas, es la correcta gestión de los tiempos y de las habilidades. (…)”

Liderar un equipo que está compuesto de gente muy diversa, es todo un arte. Existen muchos tipos de líderes, pero por lo general los que mejor funcionan no son los que “convencen” a los demás, sino aquellas personas que logran generar un compromiso genuino de la gente, que involucra los intereses de cada persona integrante del proyecto, de la reunión, del congreso, de la fiesta. Reconocer las habilidades de cada uno de los integrantes, y saber aprovecharlas, en lugar de tratar de “hacer que encajen” es fundamental. ¿Hay alguien muy desorganizado, pero sumamete creativo? Bueno, esa persona no será buena para secretario, sí quizás para resolver problemas o darle “color” a la reunión que estamos planeando. ¿Hay alguien cabeza dura, metódico, lento para entender pero muy confiable? Bueno, pongámoslo a hacer las tareas que requieran de un cuidado especial para los detalles. El o la líder deberá reconocer las habilidades de cada uno/a, y proponerle tareas acorde. Estamos hablando de hacer del liderazgo un servicio, estar atento a los demás.

Pscrum pumas retara esto es primordial dejar los egos de lado, como señalaba también Martín, ya que cada persona será experta en un área, y las demás confiarán en él o ella. Todos somos únicos, y a la vez, reemplazables. Entender la importancia de los demás intgrantes, sin menospreciar su trabajo o bien el mío, es todo un desafío.

El tema de la confianza en el equipo no es menor: significa saber que cada uno hará su tarea, que hay ciertas condiciones que no deben faltar. Según el coaching, el juicio de confianza se da cuando cada integrante es sincero con el equipo, idóneo en lo que se le encargó, puede cumplir en tiempo y forma o bien que pedirá ayuda a tiempo, y sobre todo, está comprometido con el resultado.

Otro tema a tener en cuenta es que no siempre el que ostenta el título de “jefe” es la persona que lidera realmente. Cualquier persona, y reitero cualquier persona, puede liderar un equipo si tiene en claro qué reglas del juego quiere jugar, cómo coordinar acciones con los demás, y cuál es el objetivo del equipo de trabajo. Hay líderes tímidos y otros habladores, los hay enojones y otros considerados “blandos”. Es importante identificar mi propio estilo, si no quiero terminar con un dolor de cabeza por imitar a alguien más.

Y vos ¿asumiste el liderazgo de un equipo de trabajo alguna vez?

 

¿Aplazamos tareas o deseos?

“¡Cómo me gustaría ser mi propia jefa! Pero me cuesta organizar mis tiempos…”
“Organizo mi agenda del día y no la puedo cumplir..siempre me queda algo por hacer!”
“Estoy en un lugar y pienso que me gustaría estar en otro…”

¿Estas frases te resultan cercanas o conocidas? A veces me encuentro diciendo cosas parecidas, supongo que a todos nos ha pasado en mayor o menor medida. Y es que la rutina de la vida diaria, las cosas urgentes por hacer, no dejan tiempo para ocuparnos de lo importante… La larga lista de supermercado, el informe que hay que entregar para el trabajo, la planilla de la escuela, son impostergables.  Cuando estamos desbordados de tareas y nos sentimos insatisfechos nos preguntamos: ¿y nuestros deseos?

aburrida trabajo retDistinguir entre lo impostergable por una fecha de vencimiento y lo irrenunciable porque de verdad nos interesa es crucial. Cumplir con nuestras obligaciones y responsabilidades (que no es lo mismo) es importante si queremos mantener nuestro estilo de vida y nuestras relaciones personales; por otro lado ir tras nuestros sueños nos llena de alegría. ¿Cómo haccer para  balancear tareas?

En primer lugar, no desesperar o tirar nuestros sueños a la basura. Y eso incluye, también, ¡definir si queremos cumplir o no nuestros sueños! Porque a veces un “qué lindo sería” es simplemente una expresión de admiración por otra persona, pero sin aspiraciones reales a cumplir nada. Si definimos bien aquello que nos resultaría muy grato lograr, pero quizás no forme parte de nuestro vivir diario, hemos dado un gran paso. Visualizarlo, comentarlo con otras personas, siempre ayuda también.

Y luego, establecer dentro de nuestra rutina, un espacio para que ese sueño o proyecto crezca. Como regar una planta todos los días: si la descuidamos, morirá. No importa que lo que hagamos día tras día sea poco, mientras que sea enfocado a nuestro proyecto. Hay que entender y aceptar que los resultados no serán inmediatos en la mayoría de los casos, y saber controlar nuestra ansiedad, y una manera de hacerlo es llevar un pequeño listado con las acciones realizadas y logros.

Y a vos, ¿te cuesta balancear tareas rutinarias y deseos?

Tenemos un regalo para vos! https://janepoppins.wordpress.com/llevate-tu-regalo/

Palabras clave: deseos, proyectos, rutina, balance