Visitamos tu empresa y realizamos un diagnóstico del equipo y los aspectos a mejorar, por ejemplo: la manera de manejar los tiempos de un proyecto, los conflictos en el equipo, o un liderazgo deficiente. Luego, a través de un trabajo coordinado, se harán encuentros pautados con los integrantes del equipo.

Se puede hacer una analogía entre el trabajo de Jane Poppins e ir al gimnasio. Si pagas el gimnasio pero vas una sola vez al mes, no vas a ver ningún resultado. Pero si tenés continuidad y podés sostener el trabajo en el tiempo, se puede llegar a las metas que te planteás.

En la devolución del diagnóstico, definimos, junto a los responsables, el estado deseado y los pasos para llegar a eso. Se establece así, de común acuerdo, un cronograma de actividades y objetivos a alcanzar, individuales y grupales.

El tiempo que se utilizara y la duración de la intervención estará sujeto al diagnóstico y a la disponibilidad de los involucrados. Normalmente se pactan cuatro encuentros y luego se evalúa la continuidad del trabajo.

Se define la frecuencia de los encuentros, los honorarios y la forma de pago antes de empezar el diagnóstico.

Se establecen parámetros y métodos para monitorear y evaluar resultados.