Segundo hábito: Saber pedir ayuda cuando lo necesito

En al entrada anterior hablábamos de confiar en nosotros mismos; siguiendo esa dirección para superar dificultades pensamos la reflexión de hoy.

Hay momentos de la vida en que sentimos que todos los problemas que tenemos, sean complejos o no, o sean muchos o pocos, nos superan. Sentimos que nos ahogamos en un vaso de agua. Y tal vez ese vaso de agua sea una pileta olímpica en ese momento… Pero luego, mirando la situación retrospectivamente, no era tan grave. O por el contrario, quizás no tomamos dimensión, en ese momento, de hasta qué punto superar ese problema nos cambió la vida.

A veces, tenemos la solución en frente de nuestros ojos y no la vemos porque estamos con la cabeza tan alborotada con diálogos internos, que no nos conducen a nada productivo. Una y otra vez nos repetimos lo complicado que es todo, nos auto-boicoteamos y agrandamos lo que es pequeño y resoluble. Un efecto bola de nieve: cada vez parece peor.

Ahí es cuando hay que saber que tenemos una red de contención (familiares, amigos, terapeutas, grupos varios), que están, que nos pueden orientar y que para eso,  es necesario aprender a pedir cuando sentimos que solos no podemos avanzar. Porque ser vulnerable no es una elección: somos vulnerables físicamente, de palabra, en distintas situaciones. Si voy por la calle en bicicleta y me atropellan, descubro que soy vulnerable. Pero lo fui todo el tiempo…

manos_ayuda retLa cuestión es no aceptar esa vulnerabilidad como algo limitante, como para transformarme en una “víctima” permanente. Ser consciente de las cosas que me afectan, y cuando no puedo afrontarlas sola, pedir ayuda. Y esto no quiere decir que no seamos fuertes o independientes, o no tengamos pensamiento propio. Es sólo aceptar que la fortaleza que puede emerger de esos momentos de intercambio, y puede ser más genuina y duradera y nos coloca enfrente del otro, como un igual… En otro momento quizás seamos nosotros los que brindemos ayuda, y no sólo por un simple intercambio, sino porque somos personas diferentes, con habilidades y saberes en distintas áreas. La ayuda que nos brindan los demás, nos puede hacer salir de ese momento de crisis, darnos un poco de objetividad, y a veces hasta podemos usar nuestros propios recursos para hallar soluciones.

Y vos, ¿cuántas veces pedís ayuda?

 

Palabras relacionadas: pedir, ayuda, aprendizajes, superación

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