El que mucho abarca poco aprieta

Normalmente en diciembre recordamos las vivencias del año y nos hacemos propósitos para el año nuevo. Decimos a la ligera que nuestro año fue bueno, o malo, y decimos que el año que viene… Pensemos en esa evaluación ligera que a veces hacemos.  Si ampliamos un poco más la visión, podemos preguntarnos: ¿Es verdad que podemos decir que fue un “año malo”? o “bueno”? Así, sin más? Seguramente tuvo sus altibajos, y que sea de enero a enero es completamente arbitrario y puede quedar muy sujeto a nuestro estado anímico del momento: hoy vemos todo muy “negro” y mañana ya no es tan así. Quizá pasamos un lindo otoño… y el mes de junio fue horrible porque sucedió algo desagradable.

Te proponemos que pienses un poquito más sobre este lapso de tiempo, no importa si es de enero a enero, de un cumpleaños a otro, o tomando seis meses o cuatro.

¿Qué cosas desagradables viví, y cómo las transité? Tuve recursos para usar, salí adelante, tuve amigos que me apoyaron, familia? O por el contrario me sentí desesperado, invadido por la situación, solo ante el desastre?

¿Qué aprendizajes hice este año? ¿En qué aspecto soy mejor hoy que hace un año? ¿Conocí gente interesante? ¿Qué experiencias vivencié con mis amigos y familia?

lista-too long_propositosY luego, no nos quedemos en ese “revival”: hagamos algo con nuestra evaluación. No se trata de un análisis crítico porque si, actúa como un diagnóstico. La idea es que nos sirva para saber en dónde estamos parados y actuar con más conciencia.

Si este año aprendí algo que me gustó mucho, puedo seguir en ese camino, aprender, más, aplicarlo, enseñarlo, disfrutarlo.

Si este año hubo algún hecho que me costó afrontar, buscar ayuda, ver dónde sacar recursos, aprender cómo solucionarlo.

Y también en lo económico. Si este año fue malo respecto del dinero: ¿Puedo o debo cambiar de trabajo? ¿Debo priorizar gastos diferentes? ¿Puedo ahorrar en algún aspecto?

Si por lo contrario, fue próspero: ¿Se debe a algo circunstancial? ¿Fue el fruto del trabajo intenso? ¿Debo seguir por ese mismo camino, o expandirme de alguna manera?

En definitiva, te proponemos que plantees tu año de una manera a la vez realista y soñadora: que partas de tu realidad actual, pero que te animes a proyectar un gran año. Y sobre todo, pensando en que en un año se pueden hacer muchas cosas, ¿cuales van a ser nuestra prioridad? Es importante reconocer las expectativas propias y las expectativas que no son genuinamente nuestras, sino que son de personas que nos rodean. Si bien podemos proponernos muchos objetivos, que esto no se transforme en un motivo de frustración permanente… Porque como dice el dicho: el que mucho abarca poco aprieta.

¡Feliz 2016!

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