“El ‘no’ ya lo tenemos”: No dejemos pasar las oportunidades!

Las circunstancias que nos toca vivir a veces no son las que querríamos. Y luego de ese momento inicial, de gritar al cielo (“¿por quéeeeee?”) como si hubiera respuesta, ¿qué se hace? La vida no es justa y hay que hacerse a la idea. Criticar y quejarse es una opción que es socialmente aceptable. ¿Nos beneficia? Quizás en una primera instancia nos alivia, pero luego no lleva a nada constructivo, sino que nos posiciona en un lugar destructivo de oportunidades.

oportunidadLas oportunidades no llueven desde el cielo o desde el poder. Oportunidades hay en todos lados para el/la que quiera verlas, como mi primo (músico, DJ, y arreglador de computadoras) cuando se fue a Barcelona en plena crisis española porque vio la oportunidad de desarrollarse mejor que en Buenos Aires. Todo el mundo le decía que estaba loco. ¿Qué vio él que otros no veían? Un tipo creativo, que en Buenos Aires no era remunerado por su arte, allá sí. Y arreglaba compus, que no es un oficio común allá (sólo están las casas oficiales) así que cerró sus ingresos mejor que en Argentina, gracias a un “rebusque” típicamente argentino.

Es muy difícil, quizás, ver en tu propio entorno las posibilidades que se abren. La mayoría de ellas van de la mano de gente que conocemos, y que ante la crisis o un cambio de escenario nos decimos: ¿y qué tal si probamos juntos esto o aquello?

Lo importante es que el miedo no nos paralice: que el impulso, el deseo, le gane la partida a la parálisis que a veces se siente ante lo nuevo y que como sea, actuemos. Es notable la cantidad de ideas que aparecen cuando las compartimos con gente de nuestra confianza, que nos puede dar su perspectiva para enriquecerlas. “El “no” ya lo tenemos”, es decir que si no hacemos nada, ya nos hemos bloqueado un nuevo camino. Intentarlo no nos asegura el éxito, pero tras muchas pruebas fallidas puede salir, finalmente, aquella que nos lleve hacia un trabajo o hacia concretar un proyecto, o continuar con lo que nos apasiona… Quizás estamos tan distraídos justificando nuestra propia visión de la realidad, que no nos dimos cuenta que esta mirada ya no se condice con lo que nos pasa por delante de la cara, y debemos cambiar. No resignarnos, que es una palabra horrible, sino resignificar lo que pasa en nuestro entorno. Darle un significado nuevo que nos abra puertas para continuar.

Y también es una posibilidad: ¿qué pasa si nos dicen que sí?  

Palabras clave: crisis, oportunidad, miedo, equipo, proyecto

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