Tomar distancia para mejorar la perspectiva

Viajar siempre nos da lugar para pensar un poco. Incluso en esos viajes donde está todo programado, donde no parece haber mucho espacio para divagar o para tirarse a ver pasar las nubes, algo nos descoloca.

Si viajamos lejos, seguramente el lenguaje, la comida, la manera de desplazarse en las ciudades, el propio código de una ciudad distinta a la nuestra: todo nos parecerá sorprendente. Las cosas que creemos “obvias” y damos por sentadas, nos parecerán extrañas y novedosas, porque o bien no estarán, o bien estarán en una versión diferente. ¿Como se pide un café?, por ejemplo. Aún en los países hispanohablantes hay diferencias en modos de hacer las cosas más básicas.

Si viajamos cerca, a visitar lugares conocidos (no me refiero a los viajes de rutina al trabajo, sino a lugares en los cuales ya estuvimos antes, ocasionalmente o viviendo un tiempo), es probable que nos encontremos con recuerdos. Pero aún esa parte nuestra que nos reencontramos, habrá cambiado para nuestros ojos. El tiempo pasa, el tiempo nos pasa, y vemos la vida de otra manera.

Viajar y transformarnosY al volver, también nos redescubrimos. Hacemos visible esa otra parte de nosotros que es-con-los-demás, que compartimos con familia, amigos y mascotas. Nuestro ser social, en su entorno habitual.

No hay nada como viajar, para volver a nuestra propia casa y verla diferente. Para poner atención en esas cosas a las que ya nos hemos acostumbrado. Y en esa nueva mirada, reafirmar lo que nos gusta, y pensar en cambiar lo que no. Esa reafirmación no viene de la mano de la resignación sino, de la resignificación, de darle un significado nuevo, y valorar ese aspecto: la comodidad de nuestra cama y almohada, el color de las cortinas e infinidad de detalles más. Y la contraparte, mirar y pensar en cambiar lo que no nos gusta, también: ya que quizás esa mancha en la pared a la que nos habíamos acostumbrado, ahora nos molesta y decidimos taparla con una mano de pintura.

 

Volver con otros ojos, ver las cuestiones que antes no te importaban o no veías. No es cambiar por cambiar, sino transformar… Viajar nos transforma.

¿Cuánto hace que no viajás?

 

Palabras clave: viajes, cambios, miradas

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