De viajes y desafíos

El otro finde estuve en Mar del Plata y fue mi primer viaje “al volante”. Entre el gps y las indicaciones de mi compañero de ruta (y vida) logre llegar al rumbo indicado.

Existieron dificultades y contratiempos, sí. El peor fue una multa y el menos díficil, bancarme el calor por tener el sol de frente y el cuello muy contracturado. Yo comencé a conducir “en serio” hace menos de dos años. Este es mi primer viaje largo (400 km de manejo) y tuve una relación de amor-odio con el conducir, las reglas y “sentir el auto”.

Al principio, cuando recien salía con el auto a manejar (y más en un tráfico como el de Buenos Aires), me bajaba con taquicardia y salía asustada. Tuve varios meses así, hasta que, de a poco, la presión empezó a ceder, me sentí más segura y pude, gracias a la práctica, tener más dominio de la situación. Ahora que hace rato que manejo, pude tener mi momento de gratificación al volante: manejar al lado del mar, en un día de sol, escuchando música y conversando. Las charlas de viaje siempre son muy ricas, me sacaron de la rutina y me puse en sintonía con el movimiento del auto. ¡Viajar siempre me cambia la perspectiva de todo! Nos renueva, y al conocer lugares donde no estuvimos, nos permite tomar distancia de nuestras precupaciones diarias y darles una dimensión diferente.

Aprendí que ante una situación nueva, que me genera un desafío, la primera reacción es tener miedo, en no confiar en mí misma, autoboicotearme. ¡Cómo cuesta salir de la zona de confort! horizonte 2Y sin embargo, siempre hay algo, un deseo o una necesidad que me  empuja, que hace que el miedo, de a poco, vaya cediendo. Comprendo que no es magia, ni manejar, ni terminar un trabajo inconcluso, ni buscar nuevos horizontes: es ponerse al volante y decidir por donde ir. Ese miedo enfrentado en pequeñas dosis y no de golpe, se va desvaneciendo y dando lugar a la experiencia, ampliando mi horizonte. Cuando aparecen esas actividades nuevas, me recuerdo que no son tareas imposibles, son tareas que requieren esfuerzo, constancia y aprender a comprender mis propios altibajos ahí en donde se ponen en juego mis expectativas y frustraciones, como en la ruta.

Y a vos ¿qué situaciones te movilizan y/o te dan miedo?

 

Palabras clave: viaje, desafío, aprendizajes, confort

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