El gusto por los placeres sencillos (Parte 1)

Asociar el placer a la contemplación y la atención de lo que nos transcurre aquí y ahora, nos ayuda a cambiar la perspectiva de cómo percibimos las situaciones vitales. En este artículo, tratamos de vivenciar esta actitud.

Un jardín para mi balcón

Hace poco que vivo en un departamento que tiene balcón. Asi que este año incursioné en el maravilloso y desconocido para mí, mundo de las plantas. En realidad, viví rodeada de ellas, pero tenía un juicio sobre mí misma de que yo “no tenía mano para la plantas”. A lo sumo, para un potus de mi época de estudiante.

Pero hoy, el jardín que voy cultivando lentamente en mi balcón me da mensajes vitales muy significativos. Cada día, cada planta que parece igual que ayer, si la observás bien se estiró un poquito más buscando el sol, o la hoja está más decaída porque le falta agua. O te pide que la cambies de lugar porque no “le gustó” en donde la dejaste.

Continuando con la metáfora de las plantas, pero trasladándola a nuestra vida laboral, podemos hacer varias reflexiones.

Estar atenta  a los detalles es lo que hace diferente la forma en que nos vinculamos con el otro. Comprender al cliente, tal como es y no como nos gustaría que fuese, desde cómo ofrecer un servicio hasta la venta de un producto, adecuar la oferta a la demanda.

Otro aspecto es ser pacientes para que se genere la confianza que hace que los vínculos que establezcamos se “enraicen” en el tiempo. Enraizar en el sentido de buscar un nexo fuerte entre dos cosas, en este caso, entre las personas. Es sentar bases para una construcción estable y perdurable.

El crecimiento de los vínculos con buenas raíces nos dará la posibilidad de obtener resultados productivos y poder sortear las dificultades y adversidades en el diario vivir. Es decir que con buenas raíces obtendremos buenos frutos.

balcon con plantas

Si somos seres vivos como las plantas, hay algunos comportamientos que, aunque no se inscriban de la misma manera, también nos implican: necesitar del sol, del agua y estar en contacto con los demás, son también requisitos para una buena vida humana.Comencé con los pequeños actos de la vida y con hábitos que pueden aplicarse al mundo laboral, tanto si sos emprendedor o si trabajás en relación de dependencia. Aprendí, gracias a las plantas, que las verdaderas transformaciones son tan imperceptibles y sutiles a la diaria velocidad cotidiana que por eso nos sorprenden. Porque un día, sin saber cómo, ni cuando, ahí veo a esa planta que era un gajito pequeño hecha una señora planta.

Establezcamos relaciones con los demás, sin esperar un resultado inmediato y tangible. En algún momento, esa relación dará sus frutos… O quizás no. Pero la experiencia, por sí misma, es un fruto, un aprendizaje.

Y vos, ¿cultivás plantas?

 

Palabras clave: relaciones, cultivar, estar presentes

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