Disfrutar del “mientras tanto”

El otro día estaba por ir al gimnasio y, como todos los días, pensé: “No voy nada”. Una hora después, cuando transpiraba sobre la bicicleta fija. me dije: “¿Qué me hace seguir viniendo, si apenas veo el progreso cada día?”. Me es difícil sostener una actividad que no me da placer, pero que sé que es saludable…

Sin otra cosa que hacer que pedalear y divagar, llegué a la conclusión de que, si iba a seguir viniendo al gimnasio, sería bueno que lo disfrutara.

Transformar lo cotidiano en extraordinario
Transformar lo cotidiano en extraordinario

Los resultados más duraderos, por lo general, se dan a través de procesos. Esos procesos llevan tiempo, constancia y tenacidad. Es muy difícil, a veces, darnos cuenta de los minúsculos cambios que se producen día a día, que nos llevan a concretar nuestros objetivos, en el largo plazo.

Esos avances, no por ser pequeños son poco significativos. ¿No sería bueno reconocernos estos pequeños éxitos de cada día? “Hoy pude hacer veinte abdominales”. No podría haber llegado a las veinte, si no hubiera empezado por hacer cinco o diez. No importa que hoy no pueda hacer aquello que quiero, sino saber que, con el progreso de hoy, llegaré a hacerlo.

Y claro, a veces, es desesperante. ¿Quién no quiso dejar el auto estacionado para siempre, en un momento de frustración en una clase de manejo? Pero ¿quién dijo que aprender a manejar nos iba a llevar un par de horitas?

Lo mismo pasa con cualquier gran meta: está llena de pequeños y grandes pasos, que nos llevan a concretarla. ¿Por qué, por ejemplo, tanta gente deja una carrera que le gustaba, si tenía condiciones e inteligencia para eso? Porque el proceso de tener un título requiere de un cúmulo de logros, y a veces, superar los momentos en lo que no se logra nada.

Es importante superar la frustración, e intentarlo una vez más cuando las cosas no salen en un primer intento. Los logros inmediatos existen, pero abundan más los que llevan un trabajo de por medio.

Y ¿por qué no disfrutar del proceso, ya que de todas maneras hay que atravesarlo? Buscar los logros, valorarlos y no esperar a que los demás nos elogien sino reconocerlos por nosotros mismos. Mirar atrás y pensar cuánto hemos evolucionado: reconocernos el progreso, para sostener el proceso.

Ayudando a mi mamá con su mudanza, sin embargo, me di cuenta de que podía llevar cajas y acomodar muebles con mucha más facilidad de lo que esperaba. Una sorpresa, un logro inesperado que pude disfrutar.

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